VENTOSAS


Las ventosas son pequeños recipientes, generalmente esféricos o con forma de campana que pueden ser de plástico, cristal o barro, a los cuales se les extrae el aire contenido dentro, y se aplican encima de la piel; se emplean con el fin de extraer el mal del interior del cuerpo por medio de la succión o vacío.

 

La mecánica de acción siempre es la misma: producir el vacío en su interior mediante la extracción del aire, para que así se logre el objetivo básico de succión.

 

Los mecanismos de acción de las ventosas inciden principalmente sobre la dermis, de manera que modifican los intercambios nutricionales de sus células y las de los tejidos subyacentes, provocando siempre una acción local y a distancia de orden reflejo. La respuesta orgánica dependerá de la fuerza de succión, el tiempo de permanencia y las zonas corporales donde se instale.

 

Cabe decir que los tiempos de aplicación son cortos comparativamente con otros masajes.

 

El masaje con ventosas es un excelente complemento terapéutico en varios de los trastornos como pueden ser contracturas y sobre todo para tratar la celulitis.

 

La técnica de la ventosa móvil permite incidir más a nivel local, con mayor intensidad y con menos esfuerzo y tiempo por parte del terapeuta, pero hay que darle a cada terapia su valor, puesto que una no sustituye a la otra. Durante el masaje, las reacciones de vasodilatación y rubefacción superficial en la piel no se hacen esperar, ni tampoco los cambios térmicos y de tensión arterial que se modifican en los masajes.

 

La ventosa deslizante que empleamos en el masaje puede dejar moratones, ya que su objetivo es el de movilizar los fluidos orgánicos (linfa y sangre), provocando una hiperemia activa que es muy útil en los procesos celulíticos de celulitis compacta y blanda.