REFLEXOLOGÍA


Remontándonos a la Antigüedad, en la China hace 4.000 años, se observó que el masaje no sólo influía en la parte del cuerpo donde se aplicaba, sino que había una influencia a nivel reflejo sobre áreas corporales y órganos muy distantes. Esta observación fue la base del nacimiento de una nueva terapia manual, la Reflexología.


Sin embargo, la Reflexología podal con base científica se gestó en el siglo XIX.

La Reflexología podal se basa en masajear y presionar ciertas zonas del pie que son el reflejo de una zona concreta del cuerpo.


Tiene su origen en el descubrimiento de que existen interconexiones gracias a un tipo de canales o líneas energéticas que unen un órgano específico del cuerpo con pequeñas zonas del pie.

 

La Reflexología podal aprovecha los conocimientos sobre esas conexiones entre segmentos internos de órganos, músculos y piel, para influir a nivel reflejo sobre diversas dolencias, tratándolas desde el exterior.


Esta técnica es adecuada para estimular las zonas reflejas de los pies y reforzar las funciones corporales internas.


Existen zonas reflejas en diferentes partes del cuerpo aparte de los pies; como en las manos, las orejas, la columna vertebral, la lengua, la cara, pero el pie, por su tamaño, lo hace cómodo de manejar y su sensibilidad es superior al resto de zonas reflejas y su reacción es más rápida, por lo tanto es donde se obtiene una mayor eficacia terapéutica.

 

Las zonas reflejas no sólo se encuentran en las plantas de los pies, sino también en el lado interior y exterior de los pies y su dorso. No sólo la planta del pie, sino todo el conjunto de él representa una imagen esquemática del cuerpo y sus órganos.

 

Tratar puntos reflejos es muy útil, sobre todo cuando la zona a tratar es demasiado dolorosa o está demasiado sensibilizada.

 

BENEFICIOS DE LA REFLEXOLOGÍA

  • Es relajante aunque puede ser doloroso si el órgano reflejo está afectado.
  • Reduce el estrés.
  • Mejora la circulación.
  • Permite la eliminación de toxinas.
  • Equilibra los distintos sistemas.
  • Revitaliza la energía.
  • Actúa de forma preventiva.

 

CONTRAINDICACIONES

  • Durante la menstruación, no actuar sobre el aparato genital.
  • Durante el embarazo, sobre todo en caso de peligro de abortos o parto prematuro o incluso en embarazadas con antecedentes de los mismos.
  • Enfermedades infecciosas que cursan con un estado febril elevado, dolores fuertes, espasmos, hemorragias.
  • Pacientes con cáncer, sobre todo en caso de metástasis.
  • En diabetes, si se inyecta insulina, se ha de llevar un control de glucosa (bajo control médico) por la posibilidad de oscilaciones en el nivel de glucosa en sangre.
  • En caso de hongos (pie de atleta, micosis), heridas, llagas o cualquier tipo de erupción en los pies.
  • En caso de callosidades, no presionaremos hasta que se hayan eliminado, la presión sobre estas zonas son muy dolorosas, por estar las zonas reflejo insensibilizadas.
  • Inflamación del sistema venoso o linfático (trombosis, flebitis…)

 

DESARROLLO DE UNA SESIÓN DE REFLEXOLOGÍA

El paciente se colocará en la camilla en decúbito supino descalzo hasta las rodillas y con los pies limpios y el terapeuta se situará sentado en un taburete con los pies del paciente a la altura del pecho.


En la primera exploración comprobaremos que los pies no presenten dolor, sean flexibles y no estén fríos, cualquier alteración de estas características puede indicarnos un desequilibrio orgánico. Realizaremos un examen visual en el que observaremos el estado general de la piel: callos, durezas, textura, cambios de color, sudoración, etc.

 

Atentamente observaremos su morfología ya que:

  • El pie plano influye de forma negativa a nivel reflejo sobre el raquis.
  • El pie cavo tiene consecuencias reflejas para los órganos de la respiración, hígado y vesícula biliar, corazón y articulaciones de los hombros.
  • El hallux valgus tiene consecuencias reflejas negativas en el raquis cervical, tiroides y corazón.
  • Deformaciones de los dedos del pie, como los dedos en garra o en martillo, tienen influencia refleja sobre los órganos de la cabeza.
  • El valgo o varo exagerado del calcáneo junto al astrágalo llevan a nivel reflejo a trastornos de los órganos del abdomen y pelvis, sobre todo del intestino.

En las zonas reflejo de los pies podemos observar enrojecimientos, durezas, callos, verrugas, sabañones, etc., los cuales influyen a nivel reflejo sobre los órganos correspondientes.


Haremos unos movimientos para “despertar” el pie, después realizaremos un examen táctil, comprobaremos la movilidad de las articulaciones de los dedos y tobillo, la textura de la piel e iremos presionando sobre las zonas reflejas para percibir si en alguna de ellas se produce algún tipo de dolor.


Se debe prestar especial atención a las zonas anormales de reflejos que originan sensaciones desagradables y dolor acentuado. Esto indica trastornos funcionales o afecciones de los órganos internos correspondientes. Estas zonas deberán ser tratadas con especial atención durante la sesión de reflexología.


Se prestará también especial atención a las zonas de tejido induradas, que indica igualmente afecciones de los órganos correspondientes a las zonas reflejas.


Por tanto, los dolores en zonas reflejas sugieren trastornos, agotamiento o sobrecarga de determinados órganos o sistemas, trastornos funcionales psíquicos o nerviosos, etc.


Todo este conjunto de signos, lo utilizaremos para realizar nuestro pequeño diagnóstico, que nos indicará cuáles son las zonas del pie que nos sugieren trastornos o mal funcionamiento de órganos o partes del organismo, por lo que durante la sesión de tratamiento insistiremos más en estas zonas.


El tiempo que dedicamos a cada sesión depende del tratamiento que sigamos, pero suele oscilar entre 60 a 90 minutos. La primera sesión suele ser la más larga, ya que es en la que se hace un diagnóstico y en las siguientes sesiones se realiza el tratamiento específico.


El número de sesiones variará en cada persona, lo habitual es que el cuerpo encuentre su equilibrio entre 6 y 15 sesiones, aunque dependerá del grado de respuesta de cada persona.


El tratamiento se puede encaminar a una sesión por semana.

 

REACCIONES DEL PACIENTE

Normalmente, la Reflexología podal es bien tolerada por el paciente, ya que se trata de un método de recuperación natural que aprovecha los procesos de regulación propios de cada organismo.

 

Durante la sesión:

  • Dolor durante el masaje de una zona refleja, que normalmente cesa en intensidad o suele desaparecer durante la primera sesión. En caso contrario, se interrumpe el masaje en esta zona y se sigue tratando otras zonas, más tarde reanudaremos el masaje en esa zona.
  • Sudoración en distintas partes del cuerpo.
  • Sentimiento generalizado de frío.


Entre sesiones:

  • Cambios gastrointestinales, en el sistema de evacuación.
  • Aumento de la diuresis.
  • Aumento de la sudoración corporal.
  • Aumento de la secreción bronquial o nasal.
  • Aumento de la secreción y acidez vaginal.
  • Cefaleas, que normalmente suelen desaparecer.
  • En personas diabéticas, se debe controlar más a menudo el nivel de glucosa en sangre.
  • Reacciones psíquicas.


Las reacciones siempre deben interpretarse como positivas aunque sean molestas para el paciente.


En los niños puede practicarse el masaje sobre todo para regular el sistema nervioso, favorecer el trabajo de las glándulas endocrinas, desarrollo óseo y muscular, y estimular todo el sistema inmunitario.


Con el masaje en los ancianos se puede ayudar en las funciones motoras, la regulación del sistema nervioso, activar la capacidad respiratoria, la función intestinal y del aparato urinario. El masaje deberá ser suave y delicado.

 

La Reflexología podal produce una estimulación de las defensas del organismo y favorece la eliminación de residuos y sustancias tóxicas, estimulando los procesos de regulación naturales del organismo, por lo que se puede aplicar a cualquier paciente como terapia complementaria, siempre teniendo en cuenta las contraindicaciones enumeradas anteriormente.