TERAPIA REGRESIVA


La Terapia regresiva es una muy buena técnica para revivir momentos de nuestro pasado en los que se haya generado un conflicto y poder subsanarlo.

 

Lo interesante de la terapia regresiva es que revives esos momentos en lugar de recordarlos; no es lo mismo recordar un hecho pasado, pues generalmente este recuerdo suele estar distorsionado, que revivirlo. Al volver a vivir ese momento lo hacemos con los pensamientos, las emociones y las sensaciones físicas que tuvimos en aquel instante; eso nos sirve para entender las asociaciones que genera nuestro cuerpo. Esto significa que de manera consciente comprendemos cómo esa experiencia quedó archivada, a qué pensamientos, emociones o síntomas físicos quedó asociada y de qué manera nos puede estar condicionando en la vida diaria.

 

Precisamente por eso no es suficiente con recordar, necesitamos revivir para volver a sentir y volver a pensar exactamente lo mismo que sentimos y pensamos en aquel momento para llegar a la comprensión y poder liberar, desactivar, desgastar y finalmente transformar la experiencia.

 


Este es un vídeo de una entrevista que me hicieron hace un par de años para una radio de México, donde explico cómo funciona la terapia regresiva, o si lo prefieres puedes seguir leyendo.

 

¿CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA?

Una sesión de terapia regresiva debe estar guiada por un terapeuta que con técnicas de relajación profunda, que no tienen por qué ser hipnóticas, nos ayude a reducir la parte analítica de nuestra mente y podamos centrar nuestra atención en la parte del subconsciente donde se encuentra toda la información que deseamos revivir. Eso no significa que el paciente esté inconsciente, todo lo contrario, el paciente debe estar consciente en todo momento para poder participar de forma activa en todo el proceso; tiene siempre el control de sí mismo y escoge la vivencia del pasado que quiere trabajar, resolver o entender; el paciente puede incluso decidir si seguir con la sesión o darla por terminada si considera que no se siente con fuerzas para continuar; en un caso así el terapeuta debería cerrar la sesión de la mejor manera posible para que el paciente no se quede con la sensación de frustración.

 

 

Cuando revivimos un momento pasado podemos liberar las emociones y los sentimientos; todo lo que entonces no pudo ser liberado, expresado y quedó bloqueado o reprimido. Esta liberación es la parte más importante dentro de la terapia regresiva, pues cuando una persona consigue expresar o desbloquear el origen del problema siente que deja atrás una mochila cargada de piedras y se siente mucho más ligera y llena de energía.

 

Otra parte importante de la terapia regresiva es hacer consciente lo inconsciente; el hecho de que el paciente lo reviva y lo experimente en primera persona hace el trabajo del terapeuta mucho más sencillo porque no es necesario interpretar nada de lo que ocurre ni hacerle comprender nada porque precisamente lo está experimentando y no recordando.

 

 

Un factor interesante de la terapia es lograr el entendimiento de cómo ese recuerdo sigue condicionando el momento presente. Es muy importante crear puentes para unir experiencias del pasado con el presente para entender la semejanza que hay entre aquello que pasó con lo que  está pasando ahora; de esta manera volvemos al pasado para entender mejor la situación presente y desactivar las experiencias de entonces que nos siguen condicionando en este momento.

 

Un punto primordial es conseguir que el paciente desactive y transmute los factores de los recuerdos que afectan a su vida actual. Esto lo podemos lograr creando nuevas creencias y nuevas afirmaciones positivas que dejen al paciente generar emociones y pautas más satisfactorias.

 

Para conseguir todo este trabajo y llegar a una resolución completa, en muchos casos debemos llevar al paciente a vidas pasadas para encontrar el origen del problema; como seres humanos tenemos la tendencia a repetir patrones, no sólo en esta vida sino en las anteriores también, parece que siempre tropezamos con la misma piedra.

 

 

 

¿ES NECESARIO CREER EN LA REENCARNACIÓN PARA QUE LA TERAPIA FUNCIONE?

El paciente no tiene que creer en la reencarnación ni en nada si no quiere o si su religión se lo prohíbe, no es necesario; el paciente entrará en regresión si es lo que su subconsciente considera que debe hacer para esclarecer la causa del problema; no importa si la persona lo trata como un sueño o una invención, lo que realmente interesa es el efecto terapéutico que las sesiones de regresión tienen sobre el paciente y los beneficios que aportan.

 

 

¿POR QUÉ ES TAN IMPACTANTE LA TERAPIA REGRESIVA PARA SOLUCIONAR CUALQUIER CONFLICTO?

Porque al estar el paciente en un estado de relajación profunda su conciencia está completamente expandida y puede conectar directamente con los archivos de nuestro subconsciente sin intervenir la personalidad del paciente, ni sus traumas, ni los miedos, ni las creencias, ni ningún condicionamiento humano. El grado de entendimiento, comprensión y sabiduría que tenemos en este estado nos da una experiencia altamente terapéutica y sanadora, lo que nos permite resolver los conflictos de una manera mucho más eficaz que en la conciencia del ser humano que fue donde se originaron.

 

La mente funciona por asociaciones, eso significa que cuando se está viviendo una experiencia con una carga emocional muy intensa el dolor físico que sintamos en este momento (presión en el pecho por ansiedad, malestar en el estómago, dolor en cervicales etc.) queda grabado en el cuerpo, y asocia tal emoción a ese dolor físico y siempre que se tenga esa emoción la mente activará el dolor físico; eso no significa que sea una creación de la mente si no que el cuerpo lo siente de verdad, a eso se le llama memoria celular y esto genera bloqueos energéticos en distintas partes del cuerpo. Para desactivar esa memoria hace falta ir donde se originó esa emoción para poder llegar a la comprensión y poder desactivar la asociación.

 

 

La terapia regresiva también nos permite entender el porqué hemos tenido que pasar por según que experiencias, como infidelidades, traiciones, enfermedades, cargas familiares, o cualquier situación conflictiva que no entendamos. El comprender que estas situaciones las hemos provocado nosotros porque en otra vida fuimos quienes hicimos este daño a otras personas, o que repetimos patrones y estamos en un círculo vicioso y que hemos venido a esta vida a aprender de las situaciones, a solucionar errores cometidos anteriormente y a compensar el dolor que hayamos podido causar, te da un punto de vista muy diferente del que se tenía antes y te permite perdonar y perdonarte, cosa que de otra manera sería casi impensable poder hacerlo. El trabajo del perdón es altamente terapéutico, es la base de toda liberación y sanación.

 

 

Llegar a conseguir la paz interior, la serenidad espiritual, la plenitud emocional y la salud física es el deseo de todo ser humano; la terapia regresiva nos ayuda a comprender que si no disfrutamos de  este estado no es por causas externas sino de cómo las vivimos y de cómo nos sentimos con nosotros mismos.

 

 

¿CUÁNDO NOS PUEDE AYUDAR LA TERAPIA REGRESIVA?

Cuando nos damos cuenta de que en determinados momentos reaccionamos de manera exagerada, de que reconocemos que otras personas en las mismas circunstancias no reaccionarían así y no entendemos el porqué de nuestra reacción.

 

  • Pueden ser fobias injustificadas, por ejemplo: nunca hemos tenido ningún susto en el agua, ni hemos visto nada impactante referente al agua y en cambio no logramos meternos en el mar.
  • Puede ser una relación conflictiva con alguna persona, incluso algún familiar muy cercano, por ejemplo: sin haber tenido ningún problema gordo, ni que te hayan hecho daño y tú en el fondo sepas que a esa persona, sin saber el motivo, no le dejas pasar ni una y siempre estás a la expectativa.
  • Puede ser un síntoma físico que hayas intentado tratar, pero que los médicos no le encuentran solución y no saben de dónde viene y a ti te condiciona la vida.
  • Puede ser que hayas nacido con un defecto físico, malformación o impedimento y no consigas aceptar y que quieras saber “por qué a mí”. En este caso, la terapia regresiva no va a conseguir que te crezca un brazo si es lo que te falta, pero sí te puede dar la comprensión y el entendimiento para que tu vida se desarrolle con normalidad, que aprendas a aceptarlo y dejes de mortificarte por lo que te pasa.
  • La terapia regresiva también puede ayudar cuando una persona está en pleno desarrollo personal y espiritual y quiere saber más de sí misma y limpiar cualquier residuo que traiga de otras vidas para sentirse liberada.

 

 

CÓMO SE DESARROLLA UNA SESIÓN DE TERAPIA REGRESIVA

 

En la primera sesión haremos un historial para conocer un poco al paciente; le haremos un historial clínico y uno educativo-familiar, las preguntas serán de índole privada para conocer los miedos, los traumas, las fobias, las relaciones conflictivas, los criterios que tiene de sí mismo etc. Luego el paciente se tumbará cómodamente en la camilla y pasaremos a la técnica de relajación que puede ser hipnótica o no, según el sujeto. Y a través de una visualización induciremos la regresión que puede ser a esta vida o a otra anterior, eso lo decide el subconsciente del paciente; el terapeuta siempre dejará el camino abierto para no condicionar. La primera sesión suele durar dos horas por el historial, las siguientes duran una hora y media. Lo recomendable sería hacer una sesión semanal para no dejar mucho espacio entre una y otra.