SANACIÓN ENERGÉTICA CONSCIENTE


Vivimos tiempos revueltos, de eso no hay duda, con muchas inquietudes personales, emocionales y espirituales. Las personas cada vez más se interesan por sí mismas; sentirse bien, entender por qué tienen tal o cual emoción, pero lo que más se valora, es ser feliz. De la manera en que está montado el sistema es muy difícil sentirse feliz de vez en cuando, y ya no digamos serlo del todo, pero gracias a esta nueva técnica podemos liberarnos de los bloqueos que no nos dejan desarrollar al máximo todo nuestro potencial. La típica pregunta de: ¿Qué harías si no tuvieses miedo? La podemos transformar y preguntar: ¿Qué es lo que te impide ser feliz?

 

¿CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA?

 

Una sesión de Sanación Energética Consciente debe estar guiada por un terapeuta que, con técnicas de relajación profunda, nos ayude a reducir la parte analítica de nuestra mente y podamos centrar nuestra atención en la parte del subconsciente donde se encuentra toda la información que necesitamos, para encontrar los bloqueos que queremos transmutar o eliminar. Eso no significa que el paciente esté inconsciente, todo lo contrario, el paciente debe estar consciente en todo momento para poder participar de forma activa en todo el proceso; tiene siempre el control de sí mismo y decide qué es para él lo más urgente a tratar. 

 

Cuando estamos metidos en este proceso, es muy sencillo saber qué es lo que necesitamos en este momento y cómo nos afecta el bloqueo que tenemos, al dejar a un lado la parte analítica sale a la superficie nuestra esencia, la parte más pura de nosotros mismos y con ella toda nuestra sabiduría. Es impresionante ver cómo personas que no han conectado nunca con su ser interior o que apenas se conocen y no saben bien qué les pasa, cómo, en este estado, son capaces de determinar qué necesitan con total exactitud en cada momento.

 

Otra parte importante de la Sanación Energética Consciente es el hecho de que el paciente lo vive y lo experimenta en primera persona, eso hace el trabajo del terapeuta mucho más sencillo, ya que no es necesario interpretar nada, a la persona le llega toda la información que necesita saber en ese preciso instante.

 

 

 

¿POR QUÉ ES TAN GRATIFICANTE LA SANACIÓN ENERGÉTICA CONSCIENTE?

 

Porque al estar el paciente en un estado de relajación profunda su conciencia está completamente expandida y ampliada, y puede conectar directamente con los archivos de su subconsciente sin intervenir su personalidad, ni sus traumas, ni los miedos, ni las creencias, ni ningún condicionamiento humano, además también puede conectar con sus guías, maestros ascendidos, ángeles de la guarda o sabios y recibir de ellas toda la información que necesita y que no está en sus archivos. El grado de entendimiento, comprensión y sabiduría que tenemos en este estado nos da una experiencia altamente terapéutica y sanadora, lo que nos permite resolver los conflictos de una manera mucho más eficaz que en la conciencia del ser humano que fue donde se originaron.

 

Llegar a conseguir la paz interior, la serenidad espiritual, la plenitud emocional y la salud física es el deseo de todo ser humano; la sanación energética consciente nos ayuda a comprender que si no disfrutamos de  este estado no es por causas externas sino de cómo las vivimos y de cómo nos sentimos con nosotros mismos.

 

 

¿CUÁNDO NOS PUEDE AYUDAR LA SANACIÓN ENERGÉTICA CONSCIENTE?

 

Cuando nos damos cuenta de que en determinados momentos reaccionamos de manera exagerada, de que reconocemos que otras personas en las mismas circunstancias no reaccionarían así y no entendemos el porqué de nuestra reacción.

 

Cuando hay áreas de nuestra vida que no acaban de funcionar bien, que sentimos que hay un bloqueo que nos impide la expansión en situaciones concretas.

 

Pero, sobre todo, cuando una voz dentro de nosotros nos dice que por ahí no vamos bien, que hay algo en nuestra vida que no acaba de funcionar y que debemos hacer lo que sea para solucionar esta situación.

 

Pueden ser sentimientos enquistados que no logramos expresar, pero que nos producen “dolor en el alma”, como podría ser tener siempre una sensación de tristeza injustificada, aunque no nos haya pasado nada para sentirnos así.

 

Puede ser no aceptar el comportamiento autodestructivo de alguien de nuestra familia y por ese hecho romper la relación porque nos duele ver que no es capaz de salir de este estado.

 

Puede ser un síntoma físico que hayas intentado tratar, pero que los médicos no le encuentran solución y no saben de dónde viene y a ti te condiciona la vida.

 

Puede ser que hayas nacido con un defecto físico, malformación o impedimento y no consigas aceptarlo y que quieras saber “por qué a mí”. En este caso, la Sanación Energética Consciente no va a conseguir que te crezca un brazo si es lo que te falta, pero sí te puede dar la comprensión y el entendimiento para que tu vida se desarrolle con normalidad, que aprendas a aceptarlo y dejes de mortificarte por lo que te pasa.

 

La Sanación Energética Consciente también puede ayudar cuando una persona está en pleno desarrollo personal y espiritual y quiere saber más de sí misma y limpiar cualquier bloqueo que resida en su campo energético para sentirse liberada del todo.

 

 

CÓMO SE DESARROLLA UNA SESIÓN DE SANACIÓN ENERGÉTICA CONSCIENTE

 

En la primera sesión haremos un historial para conocer un poco al paciente; le haremos un historial clínico y uno educativo-familiar, las preguntas serán de índole privada para conocer los miedos, los traumas, las fobias, las relaciones conflictivas, los criterios que tiene de sí mismo etc. Luego el paciente se tumbará cómodamente en la camilla y pasaremos a la técnica de relajación que puede ser hipnótica o no, según el sujeto. Y a través de una visualización induciremos el cambio de plano para que salga la sabiduría innata, o le transportaremos a un “lugar” donde se sienta seguro y pueda conectarse con la parte más profunda de sí mismo o incluso que pueda conectarse con otras almas, guías o maestros; eso lo decide el subconsciente del paciente; el terapeuta siempre dejará el camino abierto para no condicionar. La primera sesión suele durar dos horas por el historial, las siguientes duran una hora y media. Lo recomendable sería hacer una sesión semanal para no dejar mucho espacio entre una y otra.