GRUPO DE MOVIMIENTO INTEGRAL                   miércoles de 18h a 19,30h


Tan importante como es el cerebro, es también el cuerpo. El bienestar y el equilibrio se consigue cuando hay una buena relación cuerpo-mente.

 

Demasiadas veces no escuchamos lo que el cuerpo nos dice, se le pide que siempre esté al 100% y cuando no responde a lo que se le exige porque la persona enferma o siente dolor, entonces la persona se enfada con su cuerpo y no entiende que es lo que ha pasado. Quizás está siendo muy exigente consigo misma, o quizás se está obligando ha hacer cosas que no desea, o tal vez no se ha parado a dejarse sentir, a verse o a escucharse y responde más a los deseos de los demás que a los suyos propios.

 

Todos los bebes al nacer se parecen, tienen unas mismas capacidades, y es en el crecimiento, con todos los mensajes “educacionales” donde se van incorporando las tensiones, “los niños no interrumpen a los mayores” “no te muevas” “no toques” ”no llores” “se fuerte”, etc. Y los músculos de las mandíbulas se tensan, las piernas, los brazos y las manos también se tensan, la respiración se vuelve superficial, se bloquea la espontaneidad y vamos creciendo con estas tensiones como si fueran parte de nosotros. 

 

Con el trabajo corporal de las cadenas musculares la persona puede escucharse, verse y sentirse de forma muy distinta. Es permitir que su cuerpo sienta bienestar, flexibilidad y libertad. Es devolver a la musculatura su función, liberándola del dolor y la tensión. Es permitirse experimentar nuevas formas de moverse, de actuar y de sentir.

 

El trabajo consiste en reconocer el cuerpo parte por parte, y con suaves movimientos, acompañados del ritmo de la respiración, se deshacen tensiones y la musculatura vuelve a recuperar el tono muscular adecuado y toda su capacidad de movimiento.

 

El bienestar y el cambio empieza con el compromiso y el respeto hacia uno mismo y su propio cuerpo.