Aceptar a los padres

Siempre nos han dicho que la familia es lo más importante, pero ¿sabemos realmente qué nivel de importancia tiene?

 

Según las experiencias por las que hemos pasado, o lo que nos han inculcado en casa o simplemente lo que hemos vivido en el hogar, puede hacer que nuestro nivel de maduración no sea el correcto para la edad que tenemos. Me refiero que, a veces, cuando somos adultos seguimos exigiendo y enfadándonos con nuestros padres porque no nos dan aquello que pedimos, aquello que creemos merecer o incluso les culpamos de nuestros fracasos. Cuando unos padres dan la vida a un hijo, su deber es amarlo, cuidarlo y alimentarlo, cubrir sus necesidades básicas hasta que es adulto; en esa etapa el hijo debe volar, desprenderse con amor de los lazos parentales, del mismo modo los padres deben dejar que sus hijos alcen el vuelo y que hagan su vida.

 

Como decía antes, a veces de adultos nos enfadamos con nuestros padres porque creemos que no nos dan lo suficiente, o lo que nos dan no nos gusta ya que los comparamos con otros padres o simplemente nos consideramos mejor que ellos. Cuando renegamos de la familia que nos ha dado la vida, cuando renegamos del hogar que nos crió, cuando renegamos del padre porque consideramos que no nos dio suficiente, cuando renegamos de la madre porque no nos atendió como esperábamos, cuando renegamos de una parte de la personalidad de alguno de nuestros progenitores, sin darnos cuenta estamos renegando de nosotros mismos. Nuestro ser, nuestro cuerpo, lo que somos, el cincuenta por ciento es del padre y el otro cincuenta por ciento es de la madre, si despreciamos a uno de los dos, despreciamos este cincuenta por ciento nuestro, si lo que no nos gusta es una parte de su personalidad, ojo, porque esta parte es la que deberemos trabajar, ya que al no aceptarla, es en lo que nos convertimos; es curioso pero es así, aquello que no te gusta de tu madre o de tu padre, si no lo trabajas, si no lo aceptas, sin darte cuenta es en lo que poco a poco te vas convirtiendo; en cambio, cuando lo aceptas con amor y lo integras, es más fácil de trabajar ya que eres consciente de ello, cosa que no ocurre cuando lo rechazas, porque lo escondes e inconscientemente repites el patrón, convirtiéndote en aquello que no te gusta.

 

Los padres son ejemplos a seguir, tanto para lo bueno como para lo malo. Me explico: tu padre puede ser un maltratador, en este caso sería difícil amarlo, pero cuando lo haces, cuando lo aceptas, puedes entender que eso está mal y que no quieres para tus hijos lo que tu padre hizo contigo, en cambio cuando te enfadas con él y lo rechazas, el resentimiento hace que sientas rabia, y en este caso es muy fácil caer en el mismo patrón y que te acabes convirtiendo en un maltratador y haciéndole a tus hijos lo que tu padre hizo contigo, ya que los hijos son pequeños y débiles y es muy sencillo hacerles pagar por lo que nos hicieron, es muy sencillo descargar en ellos la rabia y el odio que sentimos. Lo mismo ocurre cuando en el hogar uno de los dos progenitores maltrata al otro, si  no aprendemos a gestionar eso y a amar esa parte, repetiremos el patrón y haremos lo mismo con nuestra pareja o buscaremos parejas que nos hagan lo mismo a nosotros, dependerá de nuestro género y de cual de los dos sea el maltratador. He puesto un ejemplo bastante exagerado, pero pasa lo mismo en cualquier aspecto de la personalidad, si el padre o la madre están ausentes, si son alcohólicos, si son vagos, si son demasiado exigentes, rudos o ariscos, da igual, es aplicable a cualquier tipo de personalidad, si no la aceptamos, terminaremos haciendo lo mismo, tanto a nuestros hijos como a nuestra pareja o dejaremos que nos lo hagan a nosotros. Comprendo que puede costar entender esto, pero si somos honestos y nos observamos, miramos hacia dentro y recordamos momentos de la infancia en los que no fuimos especialmente felices, podemos descubrir estos aspectos que debemos perdonar, sanar y amar.

 

 

Para que entendáis un poquito más, si seguís este enlace podréis escuchar un audio de un resumen del libro de Joan Garriga ¿Dónde están las monedas?, en el que explica muy bien el proceso de un adulto que no ha madurado y no acepta aquello que sus padres le han ofrecido y en el que más o menos todos, en un grado u otro, hemos vivido. Hay cosas que son difíciles de perdonar o de entender y menos de amar, pero cuando lo haces, sientes una gran liberación en el pecho, sientes que realmente no estás solo ya que tienes a todo tu sistema familiar detrás apoyándote en todo, porque los amas y los aceptas tal y como son y formas parte de ello. Realmente merece la pena el trabajarse un poco y aceptar aquellas cosas que nos duelen o nos han dolido de nuestros padres.

 

Sandra Gómez


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El poder de la visualización

En el artículo anterior ya expliqué un poco por encima que la mente no distingue la realidad de lo imaginado.

 

Cuando generamos un pensamiento el cuerpo reacciona según esa idea. Cuando este pensamiento es dañino, el cuerpo reacciona negativamente. Por ejemplo: cuando creemos, por alguna experiencia pasada o por que de pequeños así nos lo han hecho creer, que es frustrante o doloroso el hecho de pedir, podemos generar un dolor en los hombros. Si tenemos en cuenta que cuando pedimos ayuda, alargamos los brazos para hacerlo y nuestra creencia nos dice que pedir ayuda es doloroso o frustrante porque cuando lo hemos hecho no la hemos recibido, el cuerpo reacciona según ese pensamiento generando dolor en los hombros. Y eso es sólo un pensamiento, me refiero que por una mala experiencia no significa que siempre deba ser así, y de hecho no es así, es que lo creemos así. No hay ninguna ley ni norma que diga que eso es de esta manera, es como cada cual se toma las cosas, el cómo gestionamos las experiencias. Por eso es muy peligroso creerse los propios pensamientos. Si entendemos eso, podemos utilizar la mente a nuestro favor, realmente la mente es bastante simple, ve una cosa y se la cree, oye una cosa y se la cree, piensa una cosa y se la cree, visualiza una cosa y se la cree. Pues vamos a utilizar el poder de las visualizaciones en nuestro beneficio, vamos a crear pensamientos positivos que generen sanación. El cuerpo siempre tiende hacia la sanación, cuando sigue enfermando es por culpa de las creencias limitantes o los pensamientos negativos, cuando estos desaparecen, el cuerpo sana, es así; el cuerpo tiene recursos de sobras para sanarse por sí solo, pero es imposible que lo consiga si siempre hay una emoción/pensamiento de negación machacándolo.

 

Algunos diréis: Es que no puedo evitar sentirme así o asá. Tened en cuenta que antes de la emoción siempre hay un pensamiento. Siempre primero es el pensamiento y luego viene la emoción. Haced la prueba: cerrad los ojos y pensad en algo triste, en algún recuerdo doloroso y sentid cómo reacciona el cuerpo, seguramente podréis sentir cómo se encoge el corazón.  En cambio, si recordáis algún momento agradable, divertido, en el que os hayáis sentido muy bien, observad qué ocurre, seguramente la emoción y la sensación es otra. Y sólo estamos recordando, por eso digo que la mente no distingue lo real, lo que está ocurriendo en este momento  de lo imaginado, recuerdos pasados, vivencias o falsas creencias. Siempre podemos escoger el cómo nos sentimos, si nos sentimos mal es porque queremos sentirnos mal. Sólo cambiando nuestra manera de pensar, podemos cambiar nuestra manera de sentir y, por consiguiente, podemos mejorar la salud si decidimos mejorar nuestros pensamientos.

 

 

Para ayudaros un poquito, podéis seguir este enlace y escuchar el audio. Es una meditación de sanación, en la que podemos trabajar dolencias y con la constancia incluso eliminarlas, eso ya depende de cada uno, pero por probar no se pierde nada, ¿verdad? En casos de malestares graves recomiendo hacerla cada día. Ya sé que no tenemos tiempo, que vamos siempre corriendo y nunca encontramos el momento, pero os propongo hacerla justo cuando vayáis  a la cama, y ya con la relajación os quedaréis la mar de a gusto para dormiros.

 

Sandra Gómez


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Desconexión de lo que somos

Estamos muy desconectados de nuestra esencia, de nuestro centro, de lo que realmente somos.

 

A menudo me encuentro con personas que no saben respirar bien, que sufren de insomnio, que no saben relajarse o que  no pueden llorar. Esta y muchas otras son reacciones normales que deberíamos poder tener sin problemas ni esfuerzos. Y por culpa de bloqueos, pensamientos negativos o situaciones que no sabemos gestionar, las personas dejan de saber hacer lo que es innato en ellas.

 

Realmente no hay que hacer nada para respirar con toda la capacidad pulmonar que tenemos, pero los bloqueos diafragmáticos y los pensamientos no positivos que generamos hacen que nos encojamos y, por lo tanto, las costillas tengan poca movilidad. Eso en parte es comprensible, ya que tendemos a no querer sentir. Cuando respiramos profundamente, abrimos el plexo solar, tomamos la vida y sentimos, tanto lo bueno como lo malo, pero como esta sociedad nos ha enseñado a que podemos evitar sentir aquellas cosas que no nos gustan, aprendemos a bloquear el sentir, lo peligroso de todo esto es que al aprender a no sentir lo malo, también dejamos de sentir lo bueno, y ese es el motivo de que pasemos por la vida como “muertos vivientes”, sin respirar, sin sentir, en definitiva, sin vivir. Cuando llevamos un tiempo así y nos damos cuenta de que nada nos motiva, de que nada nos llena, de que nada nos apasiona o asombra, es cuando sentimos que la vida no merece vivirla y entramos en un vacío existencial que nos puede llevar a la depresión. Cuando eso ocurre buscamos experiencias externas fuertes para lograr sentir “algo”, como pueden ser las drogas, los deportes de riesgo o incluso buscar emociones extremas para sentir. Con lo fácil que es sólo respirar profundamente y dejar que el oxígeno te llene de vida, se expanda el pecho y el plexo solar se relaje, pero claro, eso da miedo porque ahí, ahí sentimos de verdad.

 

Igual pasa con el dormir, los bebés duermen a pierna suelta porque no piensan, sólo sienten y cuando sientes te conectas a tu cuerpo, te relajas y viene el sueño por sí solo. Es cuando generamos pensamientos y mantenemos la mente activa que no podemos dormir, y entramos en un círculo vicioso de tensión que no permite la relajación y la llegada del sueño. Es muy difícil explicarle a una persona cómo dormir, ya que es algo que llega por sí solo, sin ningún esfuerzo, quizá la única manera es no hacer nada, cuando pensamos, estamos haciendo algo y parece tan difícil no hacer nada, ¿verdad? Pero esa es la clave, no hacer nada y dejar simplemente que ocurra. Lo cierto es que para no hacer nada debemos estar relajados, confiados y si eso no es posible deberíamos encontrar las causas que provocan la ansiedad o el miedo, y trabajar sobre ellas. Siempre hay que hacer un trabajo a nivel personal para poder solucionar los conflictos que tenemos y no dejar la responsabilidad a una pastilla que nos proporcione el sueño, si hay insomnio es porque hay una causa que lo provoca, investiguemos sobre ello y hagámonos responsables de nuestra vida.

 

El estrés constante es la enfermedad del siglo XXI, la no relajación. Cuando una persona está siempre en estado de alerta es porque en el fondo existe un miedo a no llegar, a no ser suficiente, a no ser bueno o buena y a querer demostrar algo para con los demás. El exceso de estrés genera adrenalina constante y eso provoca una sobreestimulación del sistema nervioso y una sobrecarga en el corazón. La adrenalina está diseñada para dar un aporte extra de energía para salir corriendo de  un peligro, no para estar en tensión durante las 24 horas del día por miedo a fracasar o a no ser lo que se espera de nosotros. Esto evidentemente es muy perjudicial para el cuerpo, desgastándolo y provocando una sobreexcitación a todos los niveles. Si realmente fuésemos conscientes de cómo funciona nuestra mente, de cómo la podemos manipular en nuestro propio beneficio, otro gallo cantaría. Creemos que tenemos el control del pensamiento, pero no es así, el pensamiento se genera por sí solo, la mente va por libre generando pensamientos sin parar, hacemos conjeturas, sacamos conclusiones, presuponemos, especulamos, y lo peor de todo es que nos creemos todo este batiburrillo de ideas que no nos llevan a ningún lado y que, además, nos generan dolor. Eso sucede por que la mente tiene la mala costumbre de generar pensamientos dolorosos en lugar de crearlos positivos y que nos beneficien. Sí, los genera dañinos perjudicando nuestro bienestar, pero lo malo es que caemos en su trampa y nos lo creemos todo, sin darnos cuenta que sólo son, eso, pensamientos. No nos duele una situación, si no lo que pensamos sobre ella. Cada persona puede pensar o sacar diferentes conclusiones sobre una misma circunstancia, habrán unas más dañinas que otras, pero al fin y al cabo, sólo son eso, conclusiones. Cuando entendemos que podemos cambiar el pensamiento, que podemos cambiar la manera de ver las cosas y tomar el control, descubrimos que tenemos el poder de manejar cualquier situación y volverla beneficiosa para nosotros. La mente no distingue lo real de lo imaginario, os pongo un ejemplo: si cerráis los ojos y os imagináis que mordéis un limón, inmediatamente el cuerpo empieza a reaccionar haciendo salivar la boca. Eso nos da a entender que la mente influye en el cuerpo, este reacciona por un pensamiento creado, no es real, no hay ningún limón en la boca, pero con sólo imaginarlo, salivamos. Si podemos comprender esto, podemos entender el gran potencial que tenemos, si imaginando, si visualizando el cuerpo reacciona: ¿qué grandes cosas podemos hacer con esto?, ¿sanarnos por ejemplo? Podemos hacer muchas visualizaciones según aquello que queramos trabajar, en otro artículo os pondré algunos ejemplos. Pero aparte de las visualizaciones, tenemos el potencial de tomarnos las situaciones con filosofía y no caer en el dramatismo, que lo único que genera es dolor.

 

El llanto es algo que también es innato en las personas, ¿cómo se le puede decir a alguien cómo llorar? No se puede, una persona que no consigue sacar las lágrimas es una persona que está acostumbrada a retener las emociones, y eso provoca malestar, puede incluso desencadenar enfermedades, ya que el cuerpo habla lo que la boca calla, lo que no podemos manifestar en forma de lágrimas, lo que no podemos expresar de ninguna de las maneras, queda enquistado dentro y acaba por pudrirse. Cuando llevamos mucho tiempo reteniendo las emociones, cuesta mostrarlas, una buena manera de hacerlo es utilizar las artes, como la escritura, el baile, la pintura o la voz; no hace falta saber bailar o escribir para expresarnos, simplemente uno se deja llevar; al principio cuesta pero a medida que vas practicando, cada vez resulta más fácil, y no se trata de hacerlo bien, se trata de mostrar la emoción que nos embarga, de ser espontáneo. Por ejemplo: se puede coger una hoja de papel y empezar a aplicar color, cada emoción tiene un color y por medio de la pintura se va manifestando, no hace falta interpretar nada, la sanación está en el hecho. El baile es igual, escuchamos música que nos guste y nos movemos de manera aleatoria siguiendo el ritmo, y poco a poco se va entrando en el movimiento y permitimos que el cuerpo se exprese. La escritura también sirve para decir aquello que no nos atrevemos a expresar en voz alta, permitimos que se manifieste  a la vez que nos damos cuenta de lo que estamos reteniendo. Todo es empezar. Los resultados son espectaculares, al principio cuesta mucho por la falta de costumbre, pero poco a poco resulta más fácil y muchas veces, gracias a este tipo de expresión acaba saliendo el llanto.

 

Sandra Gómez


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Cambio de creencias limitantes

¿No os habéis planteado nunca de dónde viene el dolor emocional? ¿Os habéis parado a pensar por qué sufrimos? Supongo que no. Simplemente ocurre y ya está. Y me imagino que generalmente el culpable de este dolor sean causas externas, como la falta de recursos económicos, o alguna enfermedad que nos resta calidad de vida, o quizá sean comportamientos que consideramos inadecuados por parte de los demás, como que no nos amen como queremos, o que nuestros hijos no hagan lo que esperamos de ellos, o los compañeros de trabajo no sean personas como nosotros desearíamos o incluso que creamos que tenemos que ser de una manera y somos de otra, ya que no somos exactamente como las personas famosas, no tenemos un cuerpo diez, ni cantamos bien, ni tenemos una piel tersa, etc. ¿No es cierto?

 

Y me pregunto yo: “¿Quién dice cómo tienen que ser las cosas exactamente? ¿Quién dice que las cosas deban de ser de otra manera? ¿Qué es lo que está bien o mal? ¿Por qué soy infeliz cuando las cosas no son de la manera que yo quiero o deseo? ¿Quién decide mi felicidad?”

 

Y la respuesta es que sólo yo puedo decidir en qué estado estar en cada momento, porque sólo yo puedo controlar mis pensamientos y mis sentimientos. Sólo yo tengo este poder y nadie me lo puede arrebatar. Siempre y cuando lo quiera tener, claro está. Ya que muchas veces es más fácil ceder el control a los demás o a las circunstancias para poder quejarnos y no tomar la responsabilidad de nuestra vida. Ya que eso significa tener que hacer un esfuerzo, salir de la zona de confort y tomar decisiones, y suele ser más fácil estar estancados con nuestra infelicidad esperando que las cosas cambien por sí solas y quejarse.

 

Sufrimos, siempre estamos sufriendo a causa de nuestros pensamientos, creemos que son las emociones, pero siempre antes hay un pensamiento, y este es el que genera la emoción. La mente es muy rápida y el ego quiere protegernos, generando miedo para ser prudentes y no volver a pasar por esta situación dolorosa. Esto está muy bien como defensa, pero cuando vas acumulando experiencias y vas generando cada vez más pensamientos negativos, más miedos, llega un momento en que ya no vives, acabas creyendo tus propios pensamientos y actuando según ellos, cuando sólo son eso, pensamientos.

 

Debemos entender que los pensamientos que generamos son como programas, como aplicaciones del móvil que te ayudan a actuar en consecuencia, esto estaría muy bien si los pensamientos, si las creencias fuesen positivas, pero qué mala suerte, resulta que los pensamientos limitantes no son buenos, son negativos, y lo único que provocan son emociones que nos hacen sufrir.

 

Una vez tenemos claro este aspecto y conocemos el funcionamiento de la mente, podemos darle la vuelta, tenemos el poder de desechar estas creencias y no limitarnos ni tener emociones que nos duelan. Parece fácil, ¿verdad? La teoría es sencilla, sería algo así como dejar de tener este pensamiento doloroso que provoca una emoción negativa. Pues sí, es sólo eso, dejar de tener este pensamiento. Pero como somos humanos y en el fondo nos gusta lo dramático, nos gusta regodearnos en el malestar y sufrir y sufrir, entrando en un círculo vicioso de malestar, sin la capacidad de poder salir de esta situación, sin ver más allá ni atrevernos a salir de la zona de confort, porque aunque sabemos que no es bueno para nosotros estar en este embrollo, nos sentimos cómodos porque es lo que conocemos. Salir de ahí requiere esfuerzo, requiere conocerse, hacer un trabajo de introspección y mirar allí dentro, esa parte nuestra tan sabia y tan hermosa que siempre tiene las respuestas adecuadas para salir adelante. Simplemente es tomar el control, reconocer el potencial que tenemos y aprovecharlo.

 

Existen varias maneras de poder dejar de tener un pensamiento doloroso: una sería simplemente dejar de pensar en eso, sacarlo de nuestra mente, desecharlo cada vez que vuelva y no dejar que se instale en nuestro interior. Otra manera sería cuestionarnos este pensamiento, esta sería quizá la mejor, ya que te obliga a hacer un análisis sobre el mismo y a darle la vuelta a cualquier pensamiento negativo que habite en tu mente y a no creértelo. Existe todo un proceso para poder hacer esto y si os apetece y os interesa, os puedo ayudar en eso. No hay nada como tener el control de tu vida y aprovechar todo el potencial que tenemos.

 

 

Sí estáis interesados en trabajar las creencias y los pensamientos negativos, podéis apuntaros en el taller de “Trabajo de creencias” + info.

 

Sandra Gómez


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Rompiendo normas

Es difícil salirse de lo establecido, es difícil romper las normas y ser diferente. Nos han enseñado desde pequeños a cumplir unas reglas, aun siendo estas contrarias a nuestra naturaleza, consiguiendo de esta manera la desconexión con nuestra esencia y llegando a la infelicidad.

 

Desde pequeños nos han dicho lo que podemos y lo que no podemos hacer, cómo nos tenemos que comportar en público, estudiar, no correr, no gritar, no jugar, no hablar… ¿Cuántas veces hemos oído aquello de: “Dale un beso a la abuela; deja de jugar y ponte a estudiar; los niños no hablan ni interrumpen en las conversaciones de los mayores, sólo escuchan; cómetelo todo, etc…”? Cuando cada una de estas frases lo que hace es anular la esencia del niño, por ejemplo, “el dale un beso a la abuela”. ¿Qué puede entender el niño indirectamente si en realidad no quiere? Pues que sencillamente no es dueño de su cuerpo, se le obliga hacer algo que no desea, de modo no explícito se le enseña a mentir, ya que hace un gesto de amor cuando no le apetece, tiene que hacer algo para agradar a los demás, por lo tanto significa que los demás son más importantes que él y él está en último lugar. El “deja de jugar y ponte a estudiar”, también es un mensaje incongruente. Está comprobado que el mejor aprendizaje se realiza cuando el cerebro está emocionado, entusiasmado por lo que está haciendo y eso sólo se consigue cuando se hace algo que gusta, si un niño no quiere estudiar es quizás porque el método no es el adecuado y por muchas horas que esta personita se pase delante del libro, no conseguirá asimilar lo que lea, con suerte conseguirá memorizar un contenido para rellenar un examen y aprobar, pero luego olvidará todo aquello memorizado, y yo me pregunto: ¿tanto tiempo invertido en memorizar algo para luego olvidarlo y que no sirva para nada merece la pena? No lo creo, la verdad, pero, claro, como mamá o papá: ¿que derecho tienes para decidir lo que tu hijo tiene que estudiar o no? Es la sociedad quien marca el currículo de lo que debe saber un niño, por lo tanto, pones por delante lo que dicen los demás, a las necesidades de tu hijo. Y ahí volvemos a lo mismo, a no salirse de las normas. Sobre la frase de “los niños no hablan en las conversaciones de los mayores, sólo escuchan”, ¿qué puede sentir un niño cuando se le dice eso? Pues que no tiene valor lo que pueda opinar, que no se le tiene en cuenta, que su opinión no es importante y eso se traduce en una baja autoestima, en un no reconocimiento como persona y en que los demás son más importantes que él. El “cómetelo todo” es una frase que también les hace sentir que no son dueños de su cuerpo y no estoy diciendo que seamos permisivos a la hora de alimentar a nuestros hijos y que sólo les demos cosas que les gusten, está claro que hay que comer de todo, pero también es cierto que no todo sienta bien a todo el mundo, que igual se ha comido demasiado en la anterior comida y es posible que el niño no tenga hambre, hay que tener muchas cosas en cuenta y valorarlo todo antes de obligar a comer por que sí.

 

¿Cuántas frases de estas hemos oído de pequeños? ¿Cuántas frases de estas hemos dicho a nuestros hijos? Unas cuantas, sí. Al igual que a nosotros nos las han dicho, a nuestros padres también. Repetimos los mismos patrones, aquello que nos han enseñado y que hemos adquirido por los ejemplos mostrados. Salir de ahí es complicado, pero no imposible cuando le ponemos conciencia; debemos encontrar la manera de poder romper con eso, ya no sólo por nosotros, si no por todos en general. Vivimos en una sociedad de autómatas y aquí ya no sólo entran los patrones adquiridos dentro de la familia, si no el inconsciente colectivo al que todos estamos enganchados y del cual recogemos la información de lo que podemos hacer o no, anulándonos como personas, repitiendo lo que hacen todos, y ¡ojo!, no te salgas de las normas porque encima te miran mal, eres el raro.

 

Lo realmente asombroso es que la mayoría no estamos de acuerdo en cómo funciona todo, no estamos alineados con las normas que nos obligan a acatar, pero, a la hora de la verdad, somos incapaces de hacer las cosas de diferente manera. No tenemos el suficiente valor de salirnos de la zona de confort, no tenemos el coraje de decir: “basta, hasta aquí hemos llegado”. No somos capaces de romper con todo y hacer lo que realmente deseamos.

 

Sí hay algo que nos está enseñando esta crisis económica por la que estamos pasando, es a sacar la creatividad que llevamos dentro. Hay muchas personas que se han quedado en el paro y no tienen trabajo, pero para poder sacar a su familia hacia adelante, hacen aquello que mejor se les da. Hacen de su hobby la manera de ganarse la vida, porque es lo único que tienen, por que es aquello que saben hacer bien, y no estar encerrados montando piezas en una nave industrial o pasando datos a un ordenador metidos en una oficina.

 

A veces las circunstancias nos obligan a sacar todo nuestro potencial, pero no siempre es así, y nos pasamos horas y horas encerrados en el lugar de trabajo haciendo cosas que no nos gustan, amargados, angustiados, viendo la vida pasar sin disfrutarla ni vivirla. Y la decisión es sólo nuestra, nosotros tenemos el poder de decidir aquello que queremos hacer, pero no nos damos cuenta. Si realmente pudiésemos ver aunque sólo fuese un atisbo del potencial que tenemos, la vida, la sociedad, el mundo sería completamente distinto, no nos dejaríamos manipular en esta sociedad basada en el miedo, sino que lucharíamos e iríamos a buscar aquello que nos hace felices, aquello por lo que realmente hemos venido, nos daríamos permiso para hacer aquellas cosas que nos gustan, protegeríamos a nuestros hijos y atenderíamos más sus necesidades, más que a las de la sociedad, que sólo quiere “robots” no pensantes y llenos de miedos. Estaríamos llenos de color, de vida, de pasión, de energía, de ilusiones, de amor por todo y por todos, estaríamos realmente vivos.

 

Sandra Gómez.


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¿Tienes miedo?

De un tiempo a esta parte aprendí a dejar el miedo de lado. No fue algo fácil ni sencillo, tuve que crear estrategias para vencerlo y aprender a diferenciarlo de los otros sentimientos. Hoy me gustaría compartir esta experiencia contigo por si te puede servir de ayuda.

 

Antes por miedo dejaba de hacer cosas y lo peor de todo es que ni me daba cuenta de cuál era la causa.  Como la mente es muy astuta, se las ingeniaba para con sus pensamientos esconder el miedo y darme un montón de argumentos muy convincentes para evitar aquello que en un principio quería hacer. El resultado era una parálisis total, que no me permitía evolucionar ni crecer, ya que me dejaba en el mismo lugar sin posibilidad de cambio. Eso me generaba mucha ansiedad, pues no conseguía salir de la misma situación; por un lado, no me sentía satisfecha conmigo misma ni con la vida que llevaba y por otro, no podía salir de ahí por culpa del miedo, estaba en un círculo vicioso: cuanto más miedo, más parálisis, cuanto más parálisis menos recursos tenía para salir de esta espiral.

 

Un día de valentía esporádica empecé a cuestionar la mente, me hacía preguntas a mí misma sin parar hasta dar con la clave. Me di cuenta de que me estaba escondiendo, que me escudaba detrás de autoescusas, muy buenas por cierto, para no iniciar el cambio, para no hacer aquello que me iba a ofrecer la oportunidad de crecer, conocerme y evolucionar. Cuando se me venía una idea de golpe, esas ideas que vienen solas cuando no las esperas, que me ofrecía la oportunidad de cambiar algo en mi vida, empecé a coger la costumbre de hacerme tres preguntas y si las tres respuestas eran afirmativas, sabía que los argumentos que me decían que no lo hiciese, estaban basados en el miedo. Las tres preguntas son: “¿Realmente quieres hacer esto?, ¿te apetece hacerlo?, ¿si no tuvieses miedo lo harías?” Y como he dicho antes, si las tres respuestas son afirmativas, hay que tirar por ahí y meterse de lleno. Cualquier pretexto, cualquier pensamiento o argumento que te diga que no, está basado en el miedo. Cómo no tengo tiempo, ahora no es el momento, no dispongo de suficiente dinero, está muy lejos, no me puedo organizar, no estoy preparada, la otra persona no está receptiva, empezaré el lunes o después de que pasen las fiestas, o qué sé yo. Mil razonamientos que te dejan en el mismo lugar sin posibilidad de cambiar tu vida y tener el aprendizaje que necesitas para evolucionar.

 

Así que te invito a que utilices estas tres preguntas cada vez que se te ocurra una nueva manera de generar cualquier cambio, o sientas que necesitas hacer una cosa en concreto y empiezas con los argumentos de turno que te dejan anclada o anclado en el mismo lugar con tantas contraindicaciones que te ves incapaz de seguir adelante. Al principio cuesta plantearse las preguntas, pero luego las incorporas sin darte cuenta. Yo ya voy directamente a la última, porque reconozco que si me viene la idea a la cabeza es porque realmente necesito hacerlo, y últimamente tengo que reconocer que ni esa me hago, en cuanto viene la idea, depende de lo que sea, busco directamente la manera de poder hacerlo, y depende de el qué, lo hago directo sin plantearme nada. La pregunta que alguna vez me he hecho ha sido: “¿Y por qué no? Tira “palante” como los de Alicante, vive la experiencia, disfrútala y aprende todo lo que puedas de todo esto.”

 

Las cosas son mucho más fáciles de lo que parecen. Cuando te dejas llevar sin pensar, sin plantearte demasiado las cosas, todo fluye de manera natural y espontánea.

 

Vive, disfruta, sé feliz y sonríe. 

 

Si quieres puedes compartir tus experiencias con las preguntas en los comentarios, puede servirles a otras personas que también se sientan paralizadas, así nos vamos ayudando los unos a los otros y poco a poco conseguir un mundo mejor.

 

Sandra Gómez.


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Si quieres cosas que nunca has tenido, haz cosas que nunca has hecho.

Tenemos la mala costumbre de quejarnos, no hacemos más que pensar que nuestra vida no está bien, que nos podría ir mejor, que nos falta aquello o lo otro, pero realmente pocas veces nos atrevemos a pasar a la acción, y cuando es así, cuando por fin nos decidimos a coger el toro por los cuernos y hacer algo por cambiar o mejorar, nos encontramos con los mismos resultados, no conseguimos cambiar nada y volvemos a caer en este círculo vicioso de pensamientos negativos de que todo es un desastre.

 

Os planteo una pregunta: ¿habéis intentado hacer las cosas de diferente manera a como lo soléis hacer? Como dijo Einstein: “Si  quieres resultados distintos, haz las cosas de diferente manera.” Y es de cajón, si siempre hacemos lo mismo, los resultados siempre serán los mismos; por lo tanto, la única manera de conseguir resultados diferentes, es haciendo cosas distintas. Y esto cuesta sí. Somos animales de costumbres que temen salir de su zona de conford, por eso sí cuesta tanto, imaginaros hacerlo cómo nunca se ha hecho antes. Pero hay que ser valiente y arriesgar, la vida es un juego y como tal hay que tomarla, nada es tan serio como realmente parece. ¿Verdad que en carnaval cuando os disfrazáis tomáis un rol completamente distinto al habitual? Pues sería algo similar. ¿En qué o quién nos queremos convertir? Pues vamos a actuar como si ya fuésemos aquella persona que nos gustaría ser, y poco a poco se va tomando el hábito y la manera de comportarse, hasta que llega un momento que este está completamente integrado y sin darte cuenta has conseguido lo que te proponías. Pero para eso hay que atreverse, y, sobre todo, saber y tener muy claro lo que quieres.

 

Antes de nada habría que hacer primero una reflexión para tener muy claro lo que queremos y cómo lo queremos, porque si no, vamos a estar dando palos de ciego y todos los esfuerzos serán en vano. Para profundizar y descubrir aquello qué queréis o necesitáis os propongo un juego: cerrad los ojos, hacéis tres respiraciones profundas sintiendo el movimiento de la respiración en el cuerpo, observando aquellas partes que se mueven y las que no, relajando la mente y el cuerpo, y entonces hacéis una proyección de futuro: ¿Cómo te gustaría estar o cómo te ves dentro de dos o tres años? Vas observando todos los detalles de cómo te gustaría que fuese tu vida, con quién estás, cuál es tu trabajo, dónde vives, cómo está tu cuerpo. Qué cosas o hobbis te ves haciendo, cuál es tu círculo de amistades, qué lugares visitas, cómo te alimentas, todo… sin dejarte nada. Te recreas bien en toda esta historia, es un juego, puedes hacer lo que quieras y verte cómo prefieras. Y sobre esa proyección, empezar a actuar. Es fácil, es una práctica que te permite saber qué es lo que realmente necesitas, lo que tu alma requiere y sobre eso ir trabajando poco a poco. Este ejercicio va muy bien para cuando no sabemos exactamente lo que queremos, qué camino tomar o lo que debemos hacer.

 

 

La sociedad, esta Matrix, está montada para que no miremos nunca hacia dentro, está organizada para estar siempre fuera y que no nos cuestionemos nada. Los anuncios nos incitan a consumir, a acumular cosas que no nos hacen falta y para ello debemos trabajar muchas horas para ganar dinero y poder comprar aquello que dice la televisión que nos hará feliz, y no sólo eso, sino que, además, cargamos con todos los estímulos externos como internet, las redes sociales, los programas de entretenimiento, que más que entretener te cargan de negatividad, los deportes, que en lugar de propiciar la práctica lo que hacen es generar enfrentamientos entre equipos y disputas entre personas. Cuando lo pienso, cuando veo lo manipulables que somos y cómo nos tienen controlados, me da mucha pena, ya que todo esto no deja que profundicemos en nosotros mismos y terminemos perdidos sin saber realmente qué queremos, ni qué necesitamos y, a veces, algunas personas ni se conocen a sí mismas llegando a tener un vacío profundo y un sentimiento de que la vida no tiene sentido. Es muy necesario interiorizar para conocernos, saber nuestras necesidades para poder desarrollarnos positivamente y sentirnos plenos y dichosos en esta gran experiencia que es la vida. Estar con uno mismo, pasar tiempo analizándose y trabajándose hará que todos estemos mejor consigo mismo y con los demás, favoreciendo las relaciones en todos los niveles.

 

Sandra Gómez.


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El tantra es para osados

Muchas veces me preguntan qué es el tantra y lo cierto es que la respuesta es simple y compleja a la vez. El tantra te invita a sentir, a experimentar, a vivir la vida a tope… y entiendo, como la vida a tope, a vivirla plenamente, involucrándote en todo lo que haces. No a vivir deprisa, haciendo un montón de cosas a la vez y acumulando experiencias por las cuales apenas has tenido consciencia de que las estabas experimentando. Ese es el error de lo que se entiende como vivir la vida a tope. Para mí vivir con intensidad es estar en el aquí y en el ahora, respirar cada momento para no dejarte ni una sola sensación por sentir.

 

Por poner un ejemplo, ¿qué es lo que hacemos cuando queremos chocolate? Vamos corriendo a coger un trozo, lo mordemos, lo masticamos y lo tragamos, y así trocito a trocito, siempre queriendo más, perdiéndote el aroma, la textura, el sabor, no disfrutando de todas las sensaciones que te puede aportar tan riquísimo manjar. ¿Qué hace una persona tántrica? Respirarlo y sentirlo… Lo huele, le da un pequeño mordisco, lo deja estático entre el paladar y la lengua, ahí quieto, sin hacer nada, esperando, sintiendo cómo el calor lo va deshaciendo, derritiendo, llenándose la boca de la textura del chocolate fundido, moviendo la lengua para repartirlo por toda la cavidad, para que las papilas gustativas se impregnen y poderlo sentir al máximo. Eso es vivir a tope, sentirlo todo al máximo.

 

¿Y qué pasa con el sexo tántrico? La mayoría pregunta lo mismo: “En el tantra no se folla, ¿verdad?” Cierto en el tantra no se folla, en el tantra se siente, se ama, se respeta, se huele, no se hace nada con una finalidad, igual que ocurre con el chocolate, sólo se espera que se funda con el calor.

 

Queremos sexo y ¿qué hacemos? Cuatro morreos excesivamente efusivos, nos tocamos por encima para calentar la situación, pasamos a la penetración, tienemos un orgasmo que está completamente centrado en los genitales y ya está. ¿Qué hacen las personas tántricas? Lo mismo que con el chocolate, respirarlo, sentirlo, expandirlo y, sobre todo, vivir el momento presente, sin dejarte nada por experimentar, disfrutando de cada proceso por el que pasas, no hay prisa, no hay una finalidad. El sexo tántrico es muy parecido al baile, no bailas con un propósito final, bailas porque te gusta, porque lo disfrutas y vives el instante presente, no estás esperando a terminar para que ocurra algo, estás completamente centrado en el aquí y el ahora. Es lo mismo, disfrutas de cada caricia, de cada beso, de cada olor, de cada presión, de cada textura, todo muy lento, muy suave, para sentirlo, para paladearlo, para experimentarlo, respirándolo todo, estando ahí, estando el uno por el otro, sintiendo lo tuyo y lo del otro, conectados, como si fuésemos uno, y sí, puede llegar un orgasmo, pero no uno cualquiera, llega el clímax, sintiéndolo en todos los poros de la piel, expandiéndose por todo el cuerpo, de pies a cabeza y no dura unos segundos, dura mucho más. Eso es tantra, vivir la vida a tope.

 

Hasta ahora sólo hemos hablado de placer, ¿qué ocurre cuando algo no gusta? Pues sí, también se experimenta al máximo, se respira, se siente, se integra, se experimenta, y ahí queda ese aprendizaje, esa experiencia, esa vivencia. Poder sentir el miedo y ser conscientes, poder sentir el dolor, la tristeza, la rabia, la pena… eso es vivir, no dejarte ni una sola sensación, aprender a respetar esos momentos duros y permitirte sentirlos, poder gestionar el dolor y liberarte de él para que deje de limitarte. Todo es un proceso, un camino que no suele ser sencillo, pero, precisamente por la complejidad, es tan apasionante. No hay mejor sensación que disfrutar del recorrido mientras se está aprendiendo, de darte cuenta de los errores que cometes y de los aciertos, y que todos, absolutamente todos, son tuyos, tú decides en cada momento aquello por lo que quieres pasar, y eso, eso no tiene precio. Eso es vivir…

 

¿Te atreves? Por eso digo que el tantra es para los más osados, para los valientes que se atreven a sentir.

 

Sandra Gómez


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Experiencia personal con el Movimiento Integral

¡¡¡¡Hola tribu!!!!

 

Hoy os quiero explicar una experiencia propia; los que me conocéis ya sabéis que hace unos cuatro años y medio que me estoy tratando con Montse Espert y su Movimiento Integral. Ha habido sesiones muy intensas, donde se han desbloqueado emociones antiguas, tan antiguas que vienen de vidas pasadas y es imposible el poder tratarlas si no es con técnicas específicas con las que puedas conectar con esos momentos. Pero la sesión de hoy ha sido especialmente relevante y me gustaría compartirla.

 

Las dorsales de mi lado derecho siempre han estado en una postura de bloqueo y por mucho que Montse haya incidido en este punto no se ha podido llegar al fondo de la cuestión, sí que han mejorado algo y se han corregido en parte, pero no del todo, en cambio hoy sí, hoy trabajando sobre este punto concreto Montse me preguntaba qué había ahí: la primera imagen que me ha venido ha sido la de una pelota de tenis redondita, peludita y de color amarillo brillante, pero a medida que Montse seguía masajeando la zona, el color ha empezado a cambiar, primero se ha vuelto de color sangre, y justo en ese momento mi respiración ha empezado a fallar, mi cabeza ha retrocedido hacia atrás para poder coger aire, me estaba ahogando, mis pulmones se han llenado de sangre por una puñalada que alguien en una vida pasada me dio en medio de las costillas, perforando el pulmón. Lo que acabo de experimentar ha sido un momento de una vida pasada en la que se me traicionó, alguien a quien yo amaba me clavó un puñal atravesándome el pulmón, eso provocó que mis pulmones se llenaran de sangre impidiéndome la respiración. Mi cuerpo ha reaccionado igual como si hubiera sido en este mismo momento, ahogándose, luchando por la vida, para finalmente morir. Acabo de revivir una muerte de otra vida, he sentido cómo mi cuerpo moría intentando respirar y después de muerta  he sentido pena y tristeza por esa traición. Pero ya está, ahora siento mi cuerpo liberado, me siento en paz, me siento en calma, sin tensión, sin ansiedad. La sensación que más se le parece es como cuando estás en una habitación con el ruido del aire acondicionado en marcha, pero que has anulado y no eres consciente de que lo oyes hasta que lo apagas y te dices: “vaya… qué bien, qué silencio”. Porque no eras consciente del ruido que había, pues así me siento yo ahora mismo. Lo que hoy he experimentado se llama liberación somato emocional. El cuerpo ha reaccionado igual a como reaccionó en aquel momento, liberando la emoción no gestionada que se produjo en aquella situación.

 

Esto ha podido suceder porque el cuerpo estaba preparado para poder soportar revivir esa muerte, de otra manera no hubiese sido posible. El cuerpo te protege del dolor que puedas sentir, por eso se bloquea, aunque ese bloqueo pueda provocar otro tipo de dolor, nunca será lo suficientemente doloroso como la muerte, pero, por suerte, se ha podido liberar y aunque haya experimentado esa muerte, ha merecido la pena.

 

 

Si estáis interesados en vivir y hacer este tipo de trabajo personal y queréis más información sobre el Movimiento Integral, podéis poneros en contacto conmigo o con Montse y hablamos de tu situación emocional.

 

Sandra Gómez


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¿Donde se encuentra la felicidad?


¡¡¡¡Hola tribu!!!!

 

Hace días que no escribo y ya va siendo hora.

 

Os quería contar que este domingo estuve en el cine con mi hijo viendo la película de Trolls. Una peli de dibujos con un gran mensaje: “la felicidad está dentro de cada uno de nosotros”. Y aunque es algo que ya sabemos no está de más recordarlo. ¿Cuántas veces te has dejado influenciar por el entorno? ¿Cuántas veces le has dado el poder de tu felicidad a otra persona que no seas tú? ¿Cuántas veces has creído que si consigues aquello o lo otro serás feliz? Cuando realmente la felicidad es un estado que sólo tú puedes gestionar, independientemente de lo externo, independientemente de lo que haga o diga otra persona, independientemente de lo que tengas o no.

 

En la película se ve cómo unos seres grandotes, feos y amargados necesitan comer trolls para ser felices, ya que estos seres diminutos irradian felicidad. Ellos creen que comiendo trolls obtendrán la felicidad, y así es durante un tiempo muy efímero, al igual que nos ocurre a nosotros cuando pensamos que necesitamos cualquier cosa externa para conseguirlo.

 

Recuerda que es un estado que cada uno de nosotros puede decidir si tomarlo o no pese a todo. Está claro que hay situaciones estresantes que nos alejan de él, pero depende de ti el decidir durante cuánto tiempo quieres mantenerte en la desdicha; las  malas situaciones nunca son eternas, ni se mantienen en el presente todo el tiempo, si no que son los pensamientos que generas sobre esas circunstancias los que hacen que te olvides de la felicidad. Estos pensamientos adictivos, estos diálogos internos que sueles tener, rememorando el pasado, imaginando lo que podrías haber dicho o hecho; en definitiva, perdiendo un tiempo valioso que es el ahora y además generando dolor, no es una postura muy positiva ¿no te parece? Así que tú decides: ¿felicidad o dolor?

 

Si no sabes muy bien cómo lograr trasmutar el dolor, ponte en contacto conmigo y hablamos de cómo solucionarlo, o deja un comentario y en cuanto me sea posible te contesto.

 

 

Que pases una muy buena semana.

 

Sandra Gómez


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¿Cómo conseguir la felicidad?


Todos buscamos la felicidad o por lo menos eso decimos. Estamos hartos de sufrir, de tener miedo, de no saber vivir y disfrutar la vida como nos merecemos, pero ¿estamos realmente dispuestos a conseguir la felicidad? ¿estamos realmente dispuestos a desapegarnos del miedo, del sufrimiento, del malestar y de todas estas emociones negativas a las que estamos tan acostumbrados? ¿cómo podemos realmente encontrar la paz, la calma, la tranquilidad y ser felices? Ante todo es el desapego, el salir de la zona de conford, el atrevernos a hacer las cosas de diferente manera. 

 

¿Por donde empezar?

 

  • No dejes que tus creencias te limiten. Las creencias, sólo son eso, creencias. No son la verdad, no existe la verdad absoluta, cada uno tiene la suya según sus experiencias, sus enseñanzas, lo que le han inculcado personas cercanas. Hoy puedes creer una cosa y luego ocurre otra que te hace ver las cosas de diferente manera. Por lo tanto no te aferres a algo que no existe, son sólo creencias, maneras de ver la vida y en tu mano está la decisión de si quieres verla de tal o cual manera. Si una creencia no te permite ser feliz o hacer lo que realmente deseas, es el momento de desecharla, no permitas que una manera de pensar te limite y te quite la libertad.

 

  • Renuncia a querer controlarlo todo. Es realmente angustioso el querer tener el control de todo lo que sucede u ocurre. Toma consciencia de que tú no tienes el control de nada, de nada en absoluto, siempre puede suceder cualquier cosa que desmonte los planes que tenías, y ¿entonces qué? Nadar contra corriente es agotador, hace que te quedes sin energía y te desgaste. Cuando te dejas llevar por las circunstancias e improvisas según van viniendo las situaciones y dejas que todo fluya, es todo mucho más sencillo, porque no empleas energía en controlar, simplemente te dejas llevar, como hacen los pájaros con las corrientes de aire, ellos vuelan relajadamente, no intentando controlar nada. Aprendamos de ellos, dejémonos llevar por el momento.

 

  • Deja de culpar. ¿De que sirve buscar culpables? Lo hecho, hecho está, no importa si la culpa es mía, del otro o de la situación. No es proactivo buscar culpables, lo que sí lo es, es buscar una solución al conflicto, no inviertas tu tiempo buscando culpables, cada uno ya sabe su parte de responsabilidad en el caso de que la haya. Invierte tu tiempo es salir de la situación de manera relajada y con amor, siendo objetivo y queriendo realmente una solución. No entrar en el juego del ego da calma y tranquilidad.

 

  • Renuncia a la necesidad de impresionar a los demás. Cuando existe esta necesidad es que hay un tema de baja autoestima, sentimos que no somos suficiente y que los demás nos rechazan por que no valemos, por que no somos nada, y eso es completamente erróneo, la única persona que pone valor a nuestra persona, somos nosotros, así te valoras tú, así te valoran los demás. Trabaja la autoestima para quererte más y mejor, los demás son cosa de ellos. Relájate, no pienses tanto en los demás y piensa más en lo que tú quieres, en lo que tú necesitas y a los demás que les den. Si por algún motivo alguna persona te desprecia, no tiene nada que ver contigo, sólo que tú le has hecho de espejo de alguna parte de sí misma que rechaza. En serio, no tiene nada que ver contigo.

 

  • Elimina la crítica de tu vida. Nunca sabes lo que otra persona puede estar pasando, no sabes su historia, no sabes su pasado. Cada uno hace lo que puede con las herramientas que tiene. Así que no juzgues, no critiques. La energía de la crítica es muy negativa y no te conviene para nada. Respeta el proceso de cada uno. Cada cual sabe lo que tiene. Es imposible que sepas lo que le pasa a esa persona por su mente y su corazón, aún habiéndote contado algo, es muy posible que no te haya dado toda la información, por lo tanto ¿quién eres tú para juzgar? Además tus críticas están basadas en tus creencias. Elimina eso de tu vida.

 

  • No tengas miedo al cambio. La vida da muchas vueltas, está llena de cambios de rumbo. Si miras atrás te darás cuenta de cómo has cambiado, de cómo han cambiado tus circunstancias. El miedo paraliza, no deja que hagas lo que realmente quieres hacer, te limita. No lo permitas, no seas esclavo o esclava de un miedo paralizante. El miedo como protección está bien, míralo, obsérvalo y luego decide, pero decide no desde la perspectiva del miedo, si no de lo que realmente quieres. Atrévete, ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿que no lo consigas, que te quedes igual? Después de una experiencia siempre se aprende algo, por lo tanto, adelante. Si sale bien, perfecto, y si no, seguro que has aprendido algo, por lo tanto está genial.

 

  • No vivas según las expectativas de los demás. Nadie más que tú sabes lo que necesitas. Se libre para decidir qué es lo que quieres o no quieres hacer. A veces seguimos las indicaciones de los padres, interfiriendo en nuestras necesidades. Cuando los padres suelen decir a los hijos lo que tienen que hacer una vez tienen capacidad de decisión, suele ser por ego, por miedo, para que los hijos cumplan con las expectativas que ellos no lograron y eso no es justo, que cada cual cree las suyas propias. Que nadie te diga lo que tienes que hacer, sólo tú lo sabes.

 

  • Renuncia a la necesidad de querer tener siempre la razón. Cada uno tiene sus motivos y su verdad, según su evolución, su experiencia y sus vivencias. Nadie es más que nadie. La razón es un tema de ego hinchado y engrandecido. Esta necesidad genera mucha frustración cuando no se consigue, es mucho más importante respetar, amar y dejarse sentir. La razón, ¿la razón de qué? La humildad, la paciencia, la empatía, la comprensión, son herramientas mucho más poderosas que la razón.

 

  • Nunca hables mal de ti mismo. Igual que no hablarías mal de una persona que amas, no digas cosas malas de ti. Debes ser la persona que más amas en esta vida, no puedes dar lo que no tienes. Ámate a ti mismo y luego podrás amar a los demás. Respétate, quiérete y deja de juzgarte. Date el permiso de errar, de aprender, de equivocarte, ten paciencia contigo, no te exijas más de lo que en este momento puedes dar.

Y sobre todo, sobre todo se feliz, que para eso estás aquí. No hemos venido a sufrir, hemos venido a aprender, hemos venido a disfrutar de este proceso que es la vida, hemos venido a ser felices.

 

Sandra Gómez

 

 


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Cómo podemos proyectar y que el Universo provea


El Universo es una fuente inagotable de recursos con el cual podemos interactuar y conseguir nuestros deseos y necesidades. Se ha hablado mucho sobre la ley de la atracción y cómo funciona. Yo os daré algún apunte más para que os quede más claro y podáis conseguir todo aquello que necesitéis.

 

Para empezar, explicaros que es muy importante cómo se hace la petición, el Universo no entiende de "no", ¿Qué significa eso? pues que no podemos pedirle a Universo que no queremos estar enfermos (por poner un ejemplo). Cuando tú pides la no enfermedad, la imagen que generas en tu mente es precisamente esa, la enfermedad, te estás viendo enferma o enfermo, no te estás visualizando sana o sano y precisamente eso es lo que estás generando, aquello que estás proyectando y visualizando en tu mente. Es lo que el Universo entiende, por eso nunca llega la salud, porque pedimos la no enfermedad. Hay que pedir exactamente lo que queremos conseguir, si queremos salud, pedimos salud y al hacer la petición nos visualizaremos que estamos gozando de buena salud, disfrutando de la vida contentos y felices con nuestro nuevo estado.

 

Cada palabra tiene una carga energética ¿qué quiere decir eso? cuando tu dices una palabra, esta tiene un significado para ti, si dices o piensas en amor, lo visualizas, lo sientes y tu campo energético empieza a vibrar con amor, si tú dices o piensas en rabia, tu campo energético empieza a vibrar así y esto hace que todo tu ser se convierta en rabia. Volviendo al ejemplo de la enfermedad, en el momento que pedimos no estar enfermos y visualizamos lo que no queremos, estamos vibrando con enfermedad y nuestro campo energético recoge esta carga, afectando evidentemente a todo el cuerpo físico generando todavía más enfermedad, por eso a veces se entra en esa espiral y las personas no se curan nunca, porque solo se centran en la enfermedad, no en la salud. Dicho eso, queda claro que es muy importante lo que decimos y pensamos tanto para los demás como para nosotros mismos. Si sentimos rabia hacia una persona por el motivo que sea, esa rabia vibra con nosotros, nos impregnamos de ella, si en cambio deseamos amor a los demás o por lo menos, si nos han hecho daño, nos mantenemos neutrales, no generaremos rabia en nuestro cuerpo.

 

También es muy común cuando educamos a nuestros hijos, decirles cosas como: "haber si recoges la habitación, eres muy desordenado". Ese "eres muy desordenado" no deja de ser un "pegote" que impregnamos en su campo energético, haciendo que esa persona se convierta en desordenado por la carga vibracional que hemos impregnado. Hay que tener mucho cuidado con lo que pesamos, decimos y sentimos.

 

Volviendo al tema de las peticiones al Universo, una vez que tengamos claro que es lo que necesitamos, haremos la petición con todo tipo de detalles para poder visualizarlo claramente en nuestra mente y generar esa imagen clara y concisa. Una vez hecho eso, debemos saber que ya está creado, somos creadores de nuestra vida, y lo que hemos pedido está activo en un plano astral, que sólo falta que llegue al nuestro. Yo recomiendo que una vez esté creado, demos las gracias. Dar las gracias te abre el corazón, hace que vibres más alto y favorece la conexión con tu ser. Demos las gracias por eso que hemos creado y por que el Universo nos lo trae de camino. Agradeciendo ponemos en balance nuestra vida y compensamos.

 

También podemos reforzar la petición con técnicas energéticas como las que utilizamos en el taller de meditación/sanación que hacemos los jueves a las 19h y los viernes a las 10h. Si te interesa clica aquí

 

Sandra Gómez


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Sal del Himalaya. Una buena alternativa a la sal común


Generalmente solemos usar la sal común para condimentar nuestros guisos. Existen diferentes calidades y desde luego la peor es la sal de mesa, muy blanca, muy bonita si, pero lo único que contiene es cloruro sódico.

Luego tenemos la sal marina y sus derivados como la yodada y o con flúor. Aún así, la sal que proviene del mar, tal y como están hoy en día sus aguas, no es muy aconsejable, ya que tiene un alto indice de tóxicos y metales pesados que son muy dañinos para el organismo.

Os propongo que probéis la sal de Himalaya, os encantará, tiene un sabor fino, suave, sala un poco menos que la sal común y es altamente recomendable por los beneficios que tiene.

En una sal que viene de las minas de la base del Himalaya en Nepal, por lo tanto está libre de contaminantes y tóxicos. Contiene hasta 84 elementos que tiene el cuerpo humano, por lo tanto es beneficiosa para él, entre ellos podemos encontrar el calcio, el magnesio, el potasio y el hierro, que es el que le da el color asalmonado que tiene.

Además como tiene tantos nutrientes, ayuda a equilibrar muchos síntomas, como por ejemplo:

  • Regula el nivel de líquido en el cuerpo, gracias a que estimula es sistema linfático.
  • Previene la varices y las arañas vasculares porque ayuda al sistema circulatorio.
  • Gracias al magnesio que contiene, prevé los calambres nocturnos y mejora el tono muscular.
  • Es un antihistamínico natural y drena los senos nasales.
  • Reduce la mucosidad y el dolor de garganta.
  • Tiene un efecto beneficioso para tratar el asma.
  • Las anginas infectadas también disminuyen con la sal del Himalaya.
  • Alcaliniza las células.
  • Mejora el nivel de azúcar en sangre.

Vamos, que no podemos vivir sin ella. Bromas a parte, os la recomiendo al cien por cien. Merece la pena invertir un poquito más y cuidar nuestro cuerpo, que al fin y al cabo es el que nos mantiene en esta vida y sin él poco podríamos hacer.

 

Si la queréis probar, en Sheng Qi la solemos tener, ya que yo soy una fan de la sal rosa ;)

 

Sandra Gómez

 


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¿Cómo eliminar esos gramitos de más cogidos durante el verano?


Se acaba ya el verano y con él, las patatitas, las cervecitas, los helados y demás. Por lo tanto es un buen momento de hacer un plan de detoxificación y ayudar al hígado a eliminar todas estas toxinas que hemos acumulado y evitar que se queden fijadas.

Ya sabéis que lo que viene rápido, rápido se va, por lo tanto no podemos esperar más, este es el momento idóneo.

 

¿Cómo lo haremos? Pues muy sencillo, dependerá del grado de abuso al que hayamos estado sometidos, si no nos hemos portado muy mal, simplemente eliminado de la dieta algunos alimentos nocivos y ayudándonos de algún jarabe de hierbas que ayude a las funciones hepáticas sería suficiente.

 

Alimentos a evitar: sobretodo las bebidas alcohólicas, las grasas, el exceso de proteínas de origen animal, la sal refinada, los embutidos, la carne, el café, la mantequilla, los fritos, las especias, las harinas blancas y todos sus derivados como el pan, la pasta, etc, el marisco, las naranjas, los plátanos, el melón, la calabaza, las patatas, las espinacas, la berenjena, los tomates, los pimientos, los lácteos en general y sus derivados como la mantequilla, la nata, los yogures, etc y sobretodo evitar la repostería.

 

Eso sería si no nos hemos portado muy mal durante este veranito, simplemente evitando estos alimentos y añadir mucha agua y hacer un poco de ejercicio, sería suficiente para ayudar al hígado.

 

En el caso de que la cosa se nos haya desmadrado, entonces hay que aplicarse un poquito más. A parte de los alimentos que deberíamos evitar tendríamos que seguir un pla dietético para depurar mucho más y poder eliminar las toxinas con mayor facilidad y perder esos gramos que hemos ganado. 

 

Aquí os pongo una propuesta:

 

Desayuno: un zumo de apio o de pomelo o de endivia. Lo podemos hacer todo junto o cada día uno diferente, como más os guste. A los 10 minutos tomaremos un té verde o un rooibos con una rebanada de pan de centeno o de espelta con un chorrito de aceite de oliva de primera prensada en frío y 5 nueces.

 

A media mañana: una fruta del tiempo, evitando la naranja, el plátano y el melón.

 

Comida: de primer plato, una ensalada de escarola, endivias y cogollos de Tudela, aliñado con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. De segundo, un día a la semana haremos legumbres con verduras, otro día a la semana haremos pasta de espelta o arroz integral con verduritas troceadas y almendras crudas,dos días a la semana haremos pollo de corral o conejo cocido con verduras y tres días a la semana haremos pescado blanco de buena calidad, cocinado al vapor y un chorro de aceite crudo de oliva. En lugar de acompañar con pan lo haremos con 2 tortas de arroz integral.

 

A media tarde: una fruta del tiempo, evitando la naranja, el plátano y el melón.

 

y para cenar: verdura cocida sin patata a escoger entre: borraja, cardo, brócoli, alcachofas, apio, judía verde, zanahoria, puerros, calabacín, acelgas, achicorias y menestra variada sin las coles de Bruselas. Se puede prepara una sola verdura o una combinación de varias. y las podemos acompañar con un poco de arroz integral, o trigo sarraceno, o mijo o quinoa. o en lugar del cereal en grano cocido, podemos acompañar las verduras con pan de espelta.

 

Evidentemente si hay algún tipo de verduras que no nos sientan bien, las omitiremos, al igual que si tenemos la tensión alta, no comeremos acelgas, eso ya cada uno sabe lo que mejor le conviene.

 

Todo esto debería estar regado con unos dos litros de agua o en su defecto infusiones sin teína y sin azúcar.

 

Y si ya queremos rematar la faena y estar estupendos o estupendas, podemos complementar la dieta con un poco de ejercicio y con los parches cosméticos de la casa It Works, que son la bomba para perder volumen a parte de nutrir la piel, tonificar y reafirmar.

 

No te lo pienses más y empieza ya con los nuevos objetivos para este curso, de cuidarse, mimarse y estar por ti. Que te lo mereces.

 

Sandra Gómez

 


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