Menos es más

Existen diferentes tipos de contracturas, externamente parecen lo mismo, pero cuando indagas te das cuenta que la naturaleza es otra, y al ser diferente no se pueden trabajar de la misma manera ya que no responden  igual.

 

Los tres tipos de contracturas que a lo largo de mi vida profesional me he ido encontrado, son las contracturas posturales, las contracturas emocionales y las contracturas defensivas. Las contracturas posturales son las más sencillas de solucionar, ya que al trabajarlas y relajar la zona se disuelven bastante rápido, con un par o tres de sesiones se suelen aligerar. Las contracturas emocionales son las más comunes, ya que están producidas por miedos, ansiedades, exceso de responsabilidad y cualquier emoción no gestionada y que se repite a diario, este tipo de contracturas son las más difíciles de solventar ya que al estar producidas por emociones que no están gestionadas, el efecto del masaje dura muy poco, para tratar este tipo de contracturas es adecuado hacer un trabajo emocional a la vez que se realiza el masaje, si el paciente quiere entrar en este tipo de tratamiento y tomar la responsabilidad de su cuerpo y de sus dolencias, hacer un trabajo de crecimiento personal e investigar de donde vienen las contracturas, es más sencillo poder disolverlas. El otro tipo de contracturas, son las que denomino contracturas defensivas, es un tipo de contracción que se genera para proteger una zona que ha sufrido algún traumatismo, se ven mucho, después de pasar por un accidente o por entrar a un quirófano, lo que hacen las fibras musculares es contraerse para generar una coraza y proteger la zona, la musculatura aunque parezca mentira, tiene una gran memoria y va almacenando cualquier cosa que le pueda pasar, por eso a veces un pequeño golpe puede generar una contracción desmesurada. Los traumatismos son acumulativos y llega un punto en que por cualquier motivo por insignificante que parezca, es la gota que colma el vaso. Este tipo de contracturas se suelen encontrar también en las cervicales, si tenemos en cuenta que el cuerpo sabe que si se rompe el cuello, muere, es evidente que la contractura que puede generar en esta zona, sea potente. La manera de trabajar este tipo de contracturas, debe ser muy suave para que el cuerpo no se sienta agredido y vaya bajando las defensas, es impresionante sentir como el cuerpo se va relajando, se va soltando y va bajando la guardia cuando se realiza el tratamiento adecuado, por el contrario si se trabajan de manera agresiva, fuerte y produciendo dolor, aunque al principio pueda parecer el tratamiento adecuado para relajar la  musculatura, el cuerpo se defiende generando más contracción, perjudicando aun más y sólo conseguir que el paciente tarde mucho más en sentirse bien o incluso no conseguir la mejoría deseada.

 

Sandra Gómez


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