El poder de la visualización

En el artículo anterior ya expliqué un poco por encima que la mente no distingue la realidad de lo imaginado.

 

Cuando generamos un pensamiento el cuerpo reacciona según esa idea. Cuando este pensamiento es dañino, el cuerpo reacciona negativamente. Por ejemplo: cuando creemos, por alguna experiencia pasada o por que de pequeños así nos lo han hecho creer, que es frustrante o doloroso el hecho de pedir, podemos generar un dolor en los hombros. Si tenemos en cuenta que cuando pedimos ayuda, alargamos los brazos para hacerlo y nuestra creencia nos dice que pedir ayuda es doloroso o frustrante porque cuando lo hemos hecho no la hemos recibido, el cuerpo reacciona según ese pensamiento generando dolor en los hombros. Y eso es sólo un pensamiento, me refiero que por una mala experiencia no significa que siempre deba ser así, y de hecho no es así, es que lo creemos así. No hay ninguna ley ni norma que diga que eso es de esta manera, es como cada cual se toma las cosas, el cómo gestionamos las experiencias. Por eso es muy peligroso creerse los propios pensamientos. Si entendemos eso, podemos utilizar la mente a nuestro favor, realmente la mente es bastante simple, ve una cosa y se la cree, oye una cosa y se la cree, piensa una cosa y se la cree, visualiza una cosa y se la cree. Pues vamos a utilizar el poder de las visualizaciones en nuestro beneficio, vamos a crear pensamientos positivos que generen sanación. El cuerpo siempre tiende hacia la sanación, cuando sigue enfermando es por culpa de las creencias limitantes o los pensamientos negativos, cuando estos desaparecen, el cuerpo sana, es así; el cuerpo tiene recursos de sobras para sanarse por sí solo, pero es imposible que lo consiga si siempre hay una emoción/pensamiento de negación machacándolo.

 

Algunos diréis: Es que no puedo evitar sentirme así o asá. Tened en cuenta que antes de la emoción siempre hay un pensamiento. Siempre primero es el pensamiento y luego viene la emoción. Haced la prueba: cerrad los ojos y pensad en algo triste, en algún recuerdo doloroso y sentid cómo reacciona el cuerpo, seguramente podréis sentir cómo se encoge el corazón.  En cambio, si recordáis algún momento agradable, divertido, en el que os hayáis sentido muy bien, observad qué ocurre, seguramente la emoción y la sensación es otra. Y sólo estamos recordando, por eso digo que la mente no distingue lo real, lo que está ocurriendo en este momento  de lo imaginado, recuerdos pasados, vivencias o falsas creencias. Siempre podemos escoger el cómo nos sentimos, si nos sentimos mal es porque queremos sentirnos mal. Sólo cambiando nuestra manera de pensar, podemos cambiar nuestra manera de sentir y, por consiguiente, podemos mejorar la salud si decidimos mejorar nuestros pensamientos.

 

 

Para ayudaros un poquito, podéis seguir este enlace y escuchar el audio. Es una meditación de sanación, en la que podemos trabajar dolencias y con la constancia incluso eliminarlas, eso ya depende de cada uno, pero por probar no se pierde nada, ¿verdad? En casos de malestares graves recomiendo hacerla cada día. Ya sé que no tenemos tiempo, que vamos siempre corriendo y nunca encontramos el momento, pero os propongo hacerla justo cuando vayáis  a la cama, y ya con la relajación os quedaréis la mar de a gusto para dormiros.

 

Sandra Gómez


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