Cambio de creencias limitantes

¿No os habéis planteado nunca de dónde viene el dolor emocional? ¿Os habéis parado a pensar por qué sufrimos? Supongo que no. Simplemente ocurre y ya está. Y me imagino que generalmente el culpable de este dolor sean causas externas, como la falta de recursos económicos, o alguna enfermedad que nos resta calidad de vida, o quizá sean comportamientos que consideramos inadecuados por parte de los demás, como que no nos amen como queremos, o que nuestros hijos no hagan lo que esperamos de ellos, o los compañeros de trabajo no sean personas como nosotros desearíamos o incluso que creamos que tenemos que ser de una manera y somos de otra, ya que no somos exactamente como las personas famosas, no tenemos un cuerpo diez, ni cantamos bien, ni tenemos una piel tersa, etc. ¿No es cierto?

 

Y me pregunto yo: “¿Quién dice cómo tienen que ser las cosas exactamente? ¿Quién dice que las cosas deban de ser de otra manera? ¿Qué es lo que está bien o mal? ¿Por qué soy infeliz cuando las cosas no son de la manera que yo quiero o deseo? ¿Quién decide mi felicidad?”

 

Y la respuesta es que sólo yo puedo decidir en qué estado estar en cada momento, porque sólo yo puedo controlar mis pensamientos y mis sentimientos. Sólo yo tengo este poder y nadie me lo puede arrebatar. Siempre y cuando lo quiera tener, claro está. Ya que muchas veces es más fácil ceder el control a los demás o a las circunstancias para poder quejarnos y no tomar la responsabilidad de nuestra vida. Ya que eso significa tener que hacer un esfuerzo, salir de la zona de confort y tomar decisiones, y suele ser más fácil estar estancados con nuestra infelicidad esperando que las cosas cambien por sí solas y quejarse.

 

Sufrimos, siempre estamos sufriendo a causa de nuestros pensamientos, creemos que son las emociones, pero siempre antes hay un pensamiento, y este es el que genera la emoción. La mente es muy rápida y el ego quiere protegernos, generando miedo para ser prudentes y no volver a pasar por esta situación dolorosa. Esto está muy bien como defensa, pero cuando vas acumulando experiencias y vas generando cada vez más pensamientos negativos, más miedos, llega un momento en que ya no vives, acabas creyendo tus propios pensamientos y actuando según ellos, cuando sólo son eso, pensamientos.

 

Debemos entender que los pensamientos que generamos son como programas, como aplicaciones del móvil que te ayudan a actuar en consecuencia, esto estaría muy bien si los pensamientos, si las creencias fuesen positivas, pero qué mala suerte, resulta que los pensamientos limitantes no son buenos, son negativos, y lo único que provocan son emociones que nos hacen sufrir.

 

Una vez tenemos claro este aspecto y conocemos el funcionamiento de la mente, podemos darle la vuelta, tenemos el poder de desechar estas creencias y no limitarnos ni tener emociones que nos duelan. Parece fácil, ¿verdad? La teoría es sencilla, sería algo así como dejar de tener este pensamiento doloroso que provoca una emoción negativa. Pues sí, es sólo eso, dejar de tener este pensamiento. Pero como somos humanos y en el fondo nos gusta lo dramático, nos gusta regodearnos en el malestar y sufrir y sufrir, entrando en un círculo vicioso de malestar, sin la capacidad de poder salir de esta situación, sin ver más allá ni atrevernos a salir de la zona de confort, porque aunque sabemos que no es bueno para nosotros estar en este embrollo, nos sentimos cómodos porque es lo que conocemos. Salir de ahí requiere esfuerzo, requiere conocerse, hacer un trabajo de introspección y mirar allí dentro, esa parte nuestra tan sabia y tan hermosa que siempre tiene las respuestas adecuadas para salir adelante. Simplemente es tomar el control, reconocer el potencial que tenemos y aprovecharlo.

 

Existen varias maneras de poder dejar de tener un pensamiento doloroso: una sería simplemente dejar de pensar en eso, sacarlo de nuestra mente, desecharlo cada vez que vuelva y no dejar que se instale en nuestro interior. Otra manera sería cuestionarnos este pensamiento, esta sería quizá la mejor, ya que te obliga a hacer un análisis sobre el mismo y a darle la vuelta a cualquier pensamiento negativo que habite en tu mente y a no creértelo. Existe todo un proceso para poder hacer esto y si os apetece y os interesa, os puedo ayudar en eso. No hay nada como tener el control de tu vida y aprovechar todo el potencial que tenemos.

 

 

Sí estáis interesados en trabajar las creencias y los pensamientos negativos, podéis apuntaros en el taller de “Trabajo de creencias” + info.

 

Sandra Gómez


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