Si quieres cosas que nunca has tenido, haz cosas que nunca has hecho.

Tenemos la mala costumbre de quejarnos, no hacemos más que pensar que nuestra vida no está bien, que nos podría ir mejor, que nos falta aquello o lo otro, pero realmente pocas veces nos atrevemos a pasar a la acción, y cuando es así, cuando por fin nos decidimos a coger el toro por los cuernos y hacer algo por cambiar o mejorar, nos encontramos con los mismos resultados, no conseguimos cambiar nada y volvemos a caer en este círculo vicioso de pensamientos negativos de que todo es un desastre.

 

Os planteo una pregunta: ¿habéis intentado hacer las cosas de diferente manera a como lo soléis hacer? Como dijo Einstein: “Si  quieres resultados distintos, haz las cosas de diferente manera.” Y es de cajón, si siempre hacemos lo mismo, los resultados siempre serán los mismos; por lo tanto, la única manera de conseguir resultados diferentes, es haciendo cosas distintas. Y esto cuesta sí. Somos animales de costumbres que temen salir de su zona de conford, por eso sí cuesta tanto, imaginaros hacerlo cómo nunca se ha hecho antes. Pero hay que ser valiente y arriesgar, la vida es un juego y como tal hay que tomarla, nada es tan serio como realmente parece. ¿Verdad que en carnaval cuando os disfrazáis tomáis un rol completamente distinto al habitual? Pues sería algo similar. ¿En qué o quién nos queremos convertir? Pues vamos a actuar como si ya fuésemos aquella persona que nos gustaría ser, y poco a poco se va tomando el hábito y la manera de comportarse, hasta que llega un momento que este está completamente integrado y sin darte cuenta has conseguido lo que te proponías. Pero para eso hay que atreverse, y, sobre todo, saber y tener muy claro lo que quieres.

 

Antes de nada habría que hacer primero una reflexión para tener muy claro lo que queremos y cómo lo queremos, porque si no, vamos a estar dando palos de ciego y todos los esfuerzos serán en vano. Para profundizar y descubrir aquello qué queréis o necesitáis os propongo un juego: cerrad los ojos, hacéis tres respiraciones profundas sintiendo el movimiento de la respiración en el cuerpo, observando aquellas partes que se mueven y las que no, relajando la mente y el cuerpo, y entonces hacéis una proyección de futuro: ¿Cómo te gustaría estar o cómo te ves dentro de dos o tres años? Vas observando todos los detalles de cómo te gustaría que fuese tu vida, con quién estás, cuál es tu trabajo, dónde vives, cómo está tu cuerpo. Qué cosas o hobbis te ves haciendo, cuál es tu círculo de amistades, qué lugares visitas, cómo te alimentas, todo… sin dejarte nada. Te recreas bien en toda esta historia, es un juego, puedes hacer lo que quieras y verte cómo prefieras. Y sobre esa proyección, empezar a actuar. Es fácil, es una práctica que te permite saber qué es lo que realmente necesitas, lo que tu alma requiere y sobre eso ir trabajando poco a poco. Este ejercicio va muy bien para cuando no sabemos exactamente lo que queremos, qué camino tomar o lo que debemos hacer.

 

 

La sociedad, esta Matrix, está montada para que no miremos nunca hacia dentro, está organizada para estar siempre fuera y que no nos cuestionemos nada. Los anuncios nos incitan a consumir, a acumular cosas que no nos hacen falta y para ello debemos trabajar muchas horas para ganar dinero y poder comprar aquello que dice la televisión que nos hará feliz, y no sólo eso, sino que, además, cargamos con todos los estímulos externos como internet, las redes sociales, los programas de entretenimiento, que más que entretener te cargan de negatividad, los deportes, que en lugar de propiciar la práctica lo que hacen es generar enfrentamientos entre equipos y disputas entre personas. Cuando lo pienso, cuando veo lo manipulables que somos y cómo nos tienen controlados, me da mucha pena, ya que todo esto no deja que profundicemos en nosotros mismos y terminemos perdidos sin saber realmente qué queremos, ni qué necesitamos y, a veces, algunas personas ni se conocen a sí mismas llegando a tener un vacío profundo y un sentimiento de que la vida no tiene sentido. Es muy necesario interiorizar para conocernos, saber nuestras necesidades para poder desarrollarnos positivamente y sentirnos plenos y dichosos en esta gran experiencia que es la vida. Estar con uno mismo, pasar tiempo analizándose y trabajándose hará que todos estemos mejor consigo mismo y con los demás, favoreciendo las relaciones en todos los niveles.

 

Sandra Gómez.


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