El tantra es para osados

Muchas veces me preguntan qué es el tantra y lo cierto es que la respuesta es simple y compleja a la vez. El tantra te invita a sentir, a experimentar, a vivir la vida a tope… y entiendo, como la vida a tope, a vivirla plenamente, involucrándote en todo lo que haces. No a vivir deprisa, haciendo un montón de cosas a la vez y acumulando experiencias por las cuales apenas has tenido consciencia de que las estabas experimentando. Ese es el error de lo que se entiende como vivir la vida a tope. Para mí vivir con intensidad es estar en el aquí y en el ahora, respirar cada momento para no dejarte ni una sola sensación por sentir.

 

Por poner un ejemplo, ¿qué es lo que hacemos cuando queremos chocolate? Vamos corriendo a coger un trozo, lo mordemos, lo masticamos y lo tragamos, y así trocito a trocito, siempre queriendo más, perdiéndote el aroma, la textura, el sabor, no disfrutando de todas las sensaciones que te puede aportar tan riquísimo manjar. ¿Qué hace una persona tántrica? Respirarlo y sentirlo… Lo huele, le da un pequeño mordisco, lo deja estático entre el paladar y la lengua, ahí quieto, sin hacer nada, esperando, sintiendo cómo el calor lo va deshaciendo, derritiendo, llenándose la boca de la textura del chocolate fundido, moviendo la lengua para repartirlo por toda la cavidad, para que las papilas gustativas se impregnen y poderlo sentir al máximo. Eso es vivir a tope, sentirlo todo al máximo.

 

¿Y qué pasa con el sexo tántrico? La mayoría pregunta lo mismo: “En el tantra no se folla, ¿verdad?” Cierto en el tantra no se folla, en el tantra se siente, se ama, se respeta, se huele, no se hace nada con una finalidad, igual que ocurre con el chocolate, sólo se espera que se funda con el calor.

 

Queremos sexo y ¿qué hacemos? Cuatro morreos excesivamente efusivos, nos tocamos por encima para calentar la situación, pasamos a la penetración, tienemos un orgasmo que está completamente centrado en los genitales y ya está. ¿Qué hacen las personas tántricas? Lo mismo que con el chocolate, respirarlo, sentirlo, expandirlo y, sobre todo, vivir el momento presente, sin dejarte nada por experimentar, disfrutando de cada proceso por el que pasas, no hay prisa, no hay una finalidad. El sexo tántrico es muy parecido al baile, no bailas con un propósito final, bailas porque te gusta, porque lo disfrutas y vives el instante presente, no estás esperando a terminar para que ocurra algo, estás completamente centrado en el aquí y el ahora. Es lo mismo, disfrutas de cada caricia, de cada beso, de cada olor, de cada presión, de cada textura, todo muy lento, muy suave, para sentirlo, para paladearlo, para experimentarlo, respirándolo todo, estando ahí, estando el uno por el otro, sintiendo lo tuyo y lo del otro, conectados, como si fuésemos uno, y sí, puede llegar un orgasmo, pero no uno cualquiera, llega el clímax, sintiéndolo en todos los poros de la piel, expandiéndose por todo el cuerpo, de pies a cabeza y no dura unos segundos, dura mucho más. Eso es tantra, vivir la vida a tope.

 

Hasta ahora sólo hemos hablado de placer, ¿qué ocurre cuando algo no gusta? Pues sí, también se experimenta al máximo, se respira, se siente, se integra, se experimenta, y ahí queda ese aprendizaje, esa experiencia, esa vivencia. Poder sentir el miedo y ser conscientes, poder sentir el dolor, la tristeza, la rabia, la pena… eso es vivir, no dejarte ni una sola sensación, aprender a respetar esos momentos duros y permitirte sentirlos, poder gestionar el dolor y liberarte de él para que deje de limitarte. Todo es un proceso, un camino que no suele ser sencillo, pero, precisamente por la complejidad, es tan apasionante. No hay mejor sensación que disfrutar del recorrido mientras se está aprendiendo, de darte cuenta de los errores que cometes y de los aciertos, y que todos, absolutamente todos, son tuyos, tú decides en cada momento aquello por lo que quieres pasar, y eso, eso no tiene precio. Eso es vivir…

 

¿Te atreves? Por eso digo que el tantra es para los más osados, para los valientes que se atreven a sentir.

 

Sandra Gómez


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