¿Cómo conseguir la felicidad?


Todos buscamos la felicidad o por lo menos eso decimos. Estamos hartos de sufrir, de tener miedo, de no saber vivir y disfrutar la vida como nos merecemos, pero ¿estamos realmente dispuestos a conseguir la felicidad? ¿estamos realmente dispuestos a desapegarnos del miedo, del sufrimiento, del malestar y de todas estas emociones negativas a las que estamos tan acostumbrados? ¿cómo podemos realmente encontrar la paz, la calma, la tranquilidad y ser felices? Ante todo es el desapego, el salir de la zona de conford, el atrevernos a hacer las cosas de diferente manera. 

 

¿Por donde empezar?

 

  • No dejes que tus creencias te limiten. Las creencias, sólo son eso, creencias. No son la verdad, no existe la verdad absoluta, cada uno tiene la suya según sus experiencias, sus enseñanzas, lo que le han inculcado personas cercanas. Hoy puedes creer una cosa y luego ocurre otra que te hace ver las cosas de diferente manera. Por lo tanto no te aferres a algo que no existe, son sólo creencias, maneras de ver la vida y en tu mano está la decisión de si quieres verla de tal o cual manera. Si una creencia no te permite ser feliz o hacer lo que realmente deseas, es el momento de desecharla, no permitas que una manera de pensar te limite y te quite la libertad.

 

  • Renuncia a querer controlarlo todo. Es realmente angustioso el querer tener el control de todo lo que sucede u ocurre. Toma consciencia de que tú no tienes el control de nada, de nada en absoluto, siempre puede suceder cualquier cosa que desmonte los planes que tenías, y ¿entonces qué? Nadar contra corriente es agotador, hace que te quedes sin energía y te desgaste. Cuando te dejas llevar por las circunstancias e improvisas según van viniendo las situaciones y dejas que todo fluya, es todo mucho más sencillo, porque no empleas energía en controlar, simplemente te dejas llevar, como hacen los pájaros con las corrientes de aire, ellos vuelan relajadamente, no intentando controlar nada. Aprendamos de ellos, dejémonos llevar por el momento.

 

  • Deja de culpar. ¿De que sirve buscar culpables? Lo hecho, hecho está, no importa si la culpa es mía, del otro o de la situación. No es proactivo buscar culpables, lo que sí lo es, es buscar una solución al conflicto, no inviertas tu tiempo buscando culpables, cada uno ya sabe su parte de responsabilidad en el caso de que la haya. Invierte tu tiempo es salir de la situación de manera relajada y con amor, siendo objetivo y queriendo realmente una solución. No entrar en el juego del ego da calma y tranquilidad.

 

  • Renuncia a la necesidad de impresionar a los demás. Cuando existe esta necesidad es que hay un tema de baja autoestima, sentimos que no somos suficiente y que los demás nos rechazan por que no valemos, por que no somos nada, y eso es completamente erróneo, la única persona que pone valor a nuestra persona, somos nosotros, así te valoras tú, así te valoran los demás. Trabaja la autoestima para quererte más y mejor, los demás son cosa de ellos. Relájate, no pienses tanto en los demás y piensa más en lo que tú quieres, en lo que tú necesitas y a los demás que les den. Si por algún motivo alguna persona te desprecia, no tiene nada que ver contigo, sólo que tú le has hecho de espejo de alguna parte de sí misma que rechaza. En serio, no tiene nada que ver contigo.

 

  • Elimina la crítica de tu vida. Nunca sabes lo que otra persona puede estar pasando, no sabes su historia, no sabes su pasado. Cada uno hace lo que puede con las herramientas que tiene. Así que no juzgues, no critiques. La energía de la crítica es muy negativa y no te conviene para nada. Respeta el proceso de cada uno. Cada cual sabe lo que tiene. Es imposible que sepas lo que le pasa a esa persona por su mente y su corazón, aún habiéndote contado algo, es muy posible que no te haya dado toda la información, por lo tanto ¿quién eres tú para juzgar? Además tus críticas están basadas en tus creencias. Elimina eso de tu vida.

 

  • No tengas miedo al cambio. La vida da muchas vueltas, está llena de cambios de rumbo. Si miras atrás te darás cuenta de cómo has cambiado, de cómo han cambiado tus circunstancias. El miedo paraliza, no deja que hagas lo que realmente quieres hacer, te limita. No lo permitas, no seas esclavo o esclava de un miedo paralizante. El miedo como protección está bien, míralo, obsérvalo y luego decide, pero decide no desde la perspectiva del miedo, si no de lo que realmente quieres. Atrévete, ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿que no lo consigas, que te quedes igual? Después de una experiencia siempre se aprende algo, por lo tanto, adelante. Si sale bien, perfecto, y si no, seguro que has aprendido algo, por lo tanto está genial.

 

  • No vivas según las expectativas de los demás. Nadie más que tú sabes lo que necesitas. Se libre para decidir qué es lo que quieres o no quieres hacer. A veces seguimos las indicaciones de los padres, interfiriendo en nuestras necesidades. Cuando los padres suelen decir a los hijos lo que tienen que hacer una vez tienen capacidad de decisión, suele ser por ego, por miedo, para que los hijos cumplan con las expectativas que ellos no lograron y eso no es justo, que cada cual cree las suyas propias. Que nadie te diga lo que tienes que hacer, sólo tú lo sabes.

 

  • Renuncia a la necesidad de querer tener siempre la razón. Cada uno tiene sus motivos y su verdad, según su evolución, su experiencia y sus vivencias. Nadie es más que nadie. La razón es un tema de ego hinchado y engrandecido. Esta necesidad genera mucha frustración cuando no se consigue, es mucho más importante respetar, amar y dejarse sentir. La razón, ¿la razón de qué? La humildad, la paciencia, la empatía, la comprensión, son herramientas mucho más poderosas que la razón.

 

  • Nunca hables mal de ti mismo. Igual que no hablarías mal de una persona que amas, no digas cosas malas de ti. Debes ser la persona que más amas en esta vida, no puedes dar lo que no tienes. Ámate a ti mismo y luego podrás amar a los demás. Respétate, quiérete y deja de juzgarte. Date el permiso de errar, de aprender, de equivocarte, ten paciencia contigo, no te exijas más de lo que en este momento puedes dar.

Y sobre todo, sobre todo se feliz, que para eso estás aquí. No hemos venido a sufrir, hemos venido a aprender, hemos venido a disfrutar de este proceso que es la vida, hemos venido a ser felices.

 

Sandra Gómez

 

 


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Comentarios: 2
  • #1

    ,maite (miércoles, 28 septiembre 2016 17:11)

    Estoy totalmente de acuerdo. Es genial.

  • #2

    herminia (miércoles, 28 septiembre 2016)

    Me parece todo muy acertado,. Si se